Era raro de explicar. Pueden llamarla cobarde por haber
tomado esa decisión tan tarde. Pero para ella mas vale tarde que nunca. Tomó la
decisión, precipitada cuando él llego a casa, después de lo que él llamaba un
día de reuniones y lo que yo llamaba un día de desfase. Llego a casa y le mostré
una foto, una simple foto que me enviaron por un mensaje de whatsapp. Él, y
otra chica besándose, aquello ya había llegado demasiado lejos. Las mentiras,
las discursiones, los gritos y empujones…
Discutieron durante mucho tiempo, la empujo contra la pared
intentando besarla y asi callarla pero no pudo, cuando Giselle vio las
intenciones de su novio de besarla para sentenciarla lo aparto. Malhumorado
empezó a gritar y a golpear todo lo que tenia al lado.
Lo miró una vez más a la cara, con lagrimas en los ojos y
nerviosa. No lo había visto asi nunca, y desde luego, no quería volverlo a ver
mas asi. Se encerro en la habitación después de llevarse un bofetón e hizo las
maletas con la mayor rapidez que pudo .Vacío un par de cajones dentro y salió
corriendo con dirección a ninguna parte…
-Lo próximo que recuerdo… Fue que él me agarro fuerte del
brazo rogándome que no me fuera. Que estaba loca, que no duraría tres días sola
y el sin mi tampoco. Pero no le creí. Creo recordar que le escupi y me empujo,
asi de simple. Un empujon que estuvo apunto de acabar con mi vida. Y… que si no
llega a ser por la suerte que tuve de que un héroe pasara por ahí en ese
instante ahora mismo no estaría caminando. –las ultimas palabras dibujan una
sonrisa en el rostro de ambos. En el de Giselle una sonrisa triste, pero
igualmente, preciosa. Piensa Gabriel – Es un cabron. ¡Un, un uff¡-Se cabrea al
oir mejor la historia, la chica no se merece eso. Ninguna chica se merece que
le levanten la mano –Te prometo que te voy a ayudar en todo lo que pueda.
Enserio, -dice tras apretar fuerte los puños.