Fruto de mi mente un poco enlocuente .Mis paranoias son indescriptibles .Abre tu mente al leer cada palabra salida de mi corazon .No intentes enterdeme ,soy demasiado extraña y me encanta .Dedicate a vivir .Disfruta de la vida y de los momentos buenos ,solo quedate con la leccion que conseguistes aprender de los momentos pesimos .

sábado, 27 de julio de 2013

38.El arte en su cuerpo


Pasan el día entero juntos. Viendo películas hasta que Giselle se aburre. Se pone en pie, levantándose del sofá y por tanto, de sus brazos, y camina por la casa hasta un maletín suyo junto a un caballete improvisado–Vamos a pintar -¡¿A pintar?¡ ¿Enserio? –Si -¡Pero si dibujo fatal! -¿Y? –Pues que es mejor que dibuje un mono ya te lo digo yo –Ella coge un pincel y lo moja en un bote, después, se lo pasa a Gabriel por la cara, dejándole un manchurrón azul–Vamos a pintar a nuestra manera. Yo intentare no mancharte las vendas de la espalda ¿Vale? –Entonces él, que aún se había quedado un poco parado agarra otro pincel más grande y repite la jugada. La casa amueblada con muebles de color blanco hueso y marrones tierra acaba salpicada por pinturas y pinturas de colores. Las paredes… los sillones… Pocos sitios se libran de los brochazos perdidos. Sonríen mientras corren por la casa con los pinceles en la mano. Gabriel se quita la camiseta blanca completamente manchada y coge otro pincel, uno en cada mano para perseguir mejor a Giselle. Otra pincelada en la cara, él le dibuja a ella una sonrisa en la mejilla, baja con el color rojo por su cuello hasta su escote. Se queda parada, como si estuviera anestesiada y se deja pintar. Esta acorralada en el pequeño pasillo con dos pinceles pintándola de arriba debajo de color rojo y verde. El otro pincel le pinta lo poco que enseña de barriga. Aprovecha para observarlo mejor, así sin camiseta y con una gran venda cubriéndole desde la espalda hasta el pecho. -¡Eso no es justo me has dejado tonta¡ -él sonríe ampliamente –Claro que es justo –No. No lo es – Coge su pincel y sigue su línea de abdominales . Persiguiendo cada marca de dureza en su cuerpo y provocándole a él la misma sensación. Hasta subir a su cara y pararse en su boca. Allí ella decide parar de pintarlo de azul y lo besa.
 

37.¿Cómo ser valientes?


Gabriel va solo con Héctor para hacerse el carnet. En una semana. Una simple semana zarparan a otro lugar. Se hace las pruebas medicas pertinentes y firma. El hombre, mayor de unos 50 años y pelo blanco le hace la siguiente pregunta –Bien. Ya sabéis los riesgos que hay en esta guerra, te toca hijo, decir quién quieres que sea perteneciente de todos tus bienes, la persona que debe enterarse de tu muerte y la persona a la que irán todas tus pertenencias. Escriba el nombre en la casilla de la izquierda. Gabriel suspira, cierra los ojos y aprieta el bolígrafo antes de escribir : Giselle Ruiz Armados

 

Vuelve a casa trise, decaído, suspirando antes de abrir la puerta. Una sonrisa, una simple sonrisa de fuerza, intentando ocultar el dolor de lo que serán 2 o 3 años fuera …

Abre la puerta y allí esta ella, con un cuaderno en las piernas y sus ondulaciones rubillas recogidas en una coleta. Escribe y escribe con rapidez, una rapidez pasmosa . Al terminar, arranca la hoja y la arruga tirándola al suelo –Si escribes así nadie querrá un libro tuyo… -Es que no me gusta, es muy feo …

 

“¿Cómo ser valientes si tenemos miedo a caer? ¿Cómo ser fuertes si sabemos q nuestras vidas pueden derrumbarse con un solo paso en falso?
Y todos los días me miré al espejo .Repitiéndome quien era yo y que hacía en este mundo sin control .Porque me lastimaban ,porque no hacía nada .Y entonces comprendí que yo soy todo aquel que me rodea ,que yo soy todo lo que hago ,todo lo que digo . Y entonces comprendí que la vida no era para preguntar mas porque jamás hallaría una respuesta cuerda. La vida es para vivirla, exprimir tus últimos instantes y hacerlos únicos. La vida es para saltarse las reglas de vez en cuando.”
 
-Pues a mi me encanta –dice Gabriel tras leerlo -¿Enserio? –Si. Totalmente enserio. Es muy bueno

jueves, 18 de julio de 2013

36.Extrañamente enamorado


Al día siguiente Gabriel ya esta mucho mejor. Se levanta del sofá y se viste con algo de ropa de Héctor aunque a el mismo le quede grande . Ella lo ayuda, mete sus brazos por los agujeros correspondientes ante la atenta mirada de él. –Quien me lo iba a decir a mi. Yo que nunca creí en el amor ni quise creer en el acabaría enamorándome de una chica a la que apenas conozco de un año y justo unos días antes de marcharme . Estoy perdiendo facultades… -¿Qué piensas? –Giselle lo mira sonriendo. Se había quedado empanado mirándola –En nada… -Venga, que te he pillado… -Nada, solo me preguntaba si me quedare con alguna cicatriz mas… -Bueno, piensa el lado positivo. Todo personaje principal en un libro tiene algo que lo caracteriza… -Si. Lo mío serán las cicatrices ¿no? –No. Iban a ser tu pelo y tus ojos grisáceos pero ahora ya  el pelo… -Uff no me lo recuerdes. Suficiente mal humor me dio al cortármelo imagínate cuando me mire al espejo –Pero si sigues estando igual de guapo… -No. –Si. Si lo estas –Él sonríe por el piropo. Termina de colocarse las botas y con ayuda de Héctor llegan en su coche hasta su casa

-Gabi…. Creo que va siendo hora de que te pases por el centro y eso… Lo último que te falta es tu carnet… -¿Carnet? Para qué? –Bueno… Es un carnet que se hace por si te pasa algo sepan quién eres, donde vives, que grupo sanguíneo eres… Y en casos extremos para decidir quien se quedara con tus bienes gananciales…

lunes, 15 de julio de 2013

35.No quiero que me dejes


Gabriel la mira divertido a pesar del dolor -¿Acaso te da igual que te partan la cara? –Por ti si. Me da igual si me matan ahí mismo si hace falta –Giselle se acerca con lentitud a sus labios y los besa apasionadamente, un beso capaz de curar cualquier mal, cualquier dolor del universo –Te quiero –dice mientras acaricia con suavidad sus heridas. Esta vez es él el que la besa. Tras separarse Giselle lo observa -¿Qué le ha pasado a tu pelo? –Bueno… Gajes del oficio… Ya te lo habrá contado Héctor. –Si… -Giselle contesta seria, acariciándole las orejas, perfectamente al aire. –No quiero que te vayas… No quiero que me dejes... –Giselle lo mira fijamente, haciendo que el alma se le parta en dos. Nunca antes había sentido tanta pena al mirar al alguien a la cara –No me iré mucho tiempo… -¿Cuánto? – Héctor sale de la cocina con una bandeja otro vaso de agua y una caja de pastillas, cortando justo a tiempo la conversación –Bueeenoo campeón, te tienes que tomar dos de estas para que no te duela tanto y supongo que con un poco de alcohol y tiempo se te pasará todo -Giselle observa la conversación entre los dos hombres, parecen pulidos a la perfección por un buen escultor. Gabriel extiende el brazo y como puede, se come la sopa caliente que Héctor le ha preparado – Agg esto esta asqueroso… -Es lo que tiene la comida de sobre. Listo en 3 minutos Jajajaj, mi anterior novia lo llamaba “su especialidad” Las mujeres no podéis reconocer que cocináis mal ehh –Giselle se ríe, parece buen tipo.

34.Loco si, pero por ti.


 Giselle se lo pone por encima del pijama, quedándose con la camiseta de Gabriel puesta. Héctor, al darse cuenta de la camiseta sonríe ampliamente soltando una carcajada al aire. –Ahora lo entiendo todo –Ella lo mira, extrañada, sin lograr entender nada -¿El qué? –La camiseta… La pelea… -¿Qué tiene que ver la camiseta? –Giselle se siente incómoda en este momento, tras recordar las caricias por todo su cuerpo se ruboriza. –Pensé que mi amigo se había vuelto loco de remate. Ahora, entiendo que se ha vuelto loco, pero por ti. –Ese comentario hace que Giselle se ponga roja como un tomate. -¿Tú crees? –Claro que lo creo. Lo conozco bastante tiempo. Desde el principio había algo especial entre vosotros… -Giselle sonríe tímidamente mientras se gira para observar a Gabriel, durmiendo. De repente comienza a removerse en el pequeño sofá. Se arrastra apartando las gasas y toallas hasta llegar a centímetros de su cara. Gabriel abre los ojos con lentitud –Por favor. Dime que esto es el cielo y no un hospital… -Giselle sonríe y se acerca a besarlo en los labios dulcemente mientras una lágrima más recorre todo su rostro –Ni el cielo ni un hospital amor. Estoy en casa de tu amigo. –Gabriel sonríe con dificultad -¿Me has dicho amor? –Si… -Intenta incorporarse pero no puede. El dolor vuelve a tumbarlo y retorcerlo –Shhh no lo intentes –Le repite mientras le coloca un cojín en el cuello –Pero –Nada de peros chico, ya has oído a la señorita –Héctor le acerca a los labios un vaso de agua el cual acepta y se lo bebe en pequeños tragos -¡¿Por qué lo has hecho?! –Se lo merecía, por ponerte la mano encima –Pero… Eso fue también culpa mía.. –No. No lo fue. Así ese hijo de puta no volverá a molestarte más si es que sale del hospital… -Giselle asiente triste y vuelve a besarlo en los labios -¿Te vio alguien? – Pregunto Héctor curioso-Creo que no. Salí de allí a tiempo… -¿Cómo te hizo lo de la espalda? – Giselle no podía parar de pensar en el dolor que ha tenido y tiene que estar pasando -Puff –Gabriel se echa las manos a la cabeza intentando recordar –Con una lámpara. Justo cuando me iba a ir cogió una lámpara y me la estrello en la espalda –Hijo de puta… -Dice Giselle entre dientes –No sé como se me pasó por la cabeza uff –Shh tranquila- Gabriel le acaricia la cara como puede, respirando con pesadez –Bueno… Creo que os debo dejar solos parejita… -Héctor mira a Gabriel sonriente y se señala la camiseta para indicarle que sabe lo que sucedió anoche, este sonríe y al fin, se quedan solos en el salón. –Gabriel. Estas loco. –Lo mira fijamente a los ojos- Eres el tio que se ha jugado la vida por mi ya dos veces. Eso nadie lo había hecho antes…

sábado, 13 de julio de 2013

33. Lo quiero, me quiere.


-No le queda otra que quedarse aquí. Luego se mejorara y ya podrá volver a casa justo listo para …. Bueno para ya sabes… - Tengo que quedarme aquí –No tengo otra cama… Lo siento –Me da igual. Me quedare en el suelo si hace falta. No dormiré, pero no puedo irme y dejarlo así como así…-Héctor deja de desistir y le ofrece una esponja húmeda – Hay que quitarle toda la sangre, sino, no podremos ver la dimensión de las heridas -¿Tu sabes algo de esto? –Bueno… Algunos cursillos de primeros auxilios en el campo de batalla valdrán – Héctor trae un barreño con agua y Giselle comienza a limpiarle la sangre a Gabriel. Comienza con la cara. Quitándole todo rastro de sangre que pueda y viendo que tiene un corte en el labio y un moratón. Otra vez mas lagrimas caen por sus mejillas. Se peleo por ella. Por ayudarle… Con ayuda de unas tijeras acaba rompiendo la camiseta del chico quitándole toda la sangre del perfecto pecho esculpido y con ayuda de Héctor girándolo para ver la peor parte de su cuerpo. Su espalda. Llena de arañazos y pequeños cristales clavados. Giselle se lleva las manos a la boca intentando reprimir un pequeño grito. Eso no puede hacerlo. No puede ir sacándole incrustados de su espalda pequeños cristales no puede. Se queda a un lado. Mirando como Héctor lo hace lo más rápido posible antes de que se le pase el efecto del calmante o se desangre. Ella lo ayuda a desinfectarle y vendarle todas las heridas y se mantiene a su lado. –Dentro de poco despertará. Debes de tener hambre, te preparare un bocadillo – Giselle lo observa con pena. Lo besa una y otra vez deseando que sus besos le devuelvan a la normalidad. Deseando que el despierte radiante como esta mañana. –Al cabo de unos minutos Héctor sale de la cocina con un par de bocadillos y se sientan en el suelo. –Lo quieres ¿verdad? –dice el cortando el hielo –Mucho. No te imaginas cuanto… -El también te quiere … -Lo se. Pero no tardara mucho en irse… -Ya. Nos iremos dentro de poco. El corte de pelo es lo último. Por cierto… Deberías ponerte algo de ropa… En pijama no puedes ir por la vida … -No quiero ir a casa… -Pues ponte esto- Héctor se levanta con pesadez y se mete en su cuarto. Al rato, saca en su mano un pantalón corto…

 

miércoles, 10 de julio de 2013

32.Como un trapo


Corre metiéndose por los callejones. Las sirenas de la policía aun suenan detrás suya. Gabriel sabe que si lo pillan se quedara sin trabajo. Lo sabe. Y no puede permitírselo. Apenas tiene fuerzas para andar pero consigue llegar hasta el piso de su mejor amigo, a unas manzanas más cerca que el suyo.

Héctor abre la puerta asustado. Gabriel esta tendido en su portón como un trapo. –Haz algo ya, por favor -¿Pero que has hecho? –Pegarle a un hijo de puta – Gabriel tose con dificultad mientras se quita con la mano la sangre de la boca.

 

Giselle contenta prepara la comida. No hay mucha cosa en los armarios pero con lo que hay, es suficiente para preparar algo rico. El teléfono inalámbrico suena -¿Acaso funcionaba ¿ -Gabriel nunca recibía llamadas ni ella había visto nunca a este usándolo. Pensaba que lo tenia puesto ahí simplemente por pereza a guardarlo o algo así …

-¿Giselle? –Si. Soy yo… ¿Quién eres? –Soy Héctor el amigo de Gabriel… Veras es que… -A Giselle se le cae el alma al suelo. No puede describir con palabras lo que siente en ese momento como si se hubiera montado en una atracción y esta hubiera parado de golpe. Cuelga el teléfono y coge las llaves con rapidez. En un abrir y cerrar de ojos esta corriendo por las calles. Cree que aun lleva la camiseta de Gabriel y su parte de abajo del pijama , pero le da igual. Sube las escaleras de dos en dos y llama a la puerta. Héctor le abre y la deja pasar. Un tio que le saca dos cabezas, negro, con la sonrisa mas blanca que ha visto nunca. El olor a colonia de vainilla le envuelve nada mas pasar. Es un piso pequeño, pero acogedor. Nada mas girar la vista hacia el salón lo ve. Tendido en el sofá. Rodeado de toallas empapadas. -¿Qué le ha pasado? –Una pelea -¿Con quien? –Con Marc, es lo único que me ha dicho antes de quedarse medio ido… -¿Medio ido?! –Aver, es normal. Le he dado un calmante para el dolor… -¿Se pondrá bien verdad? –Si. Claro que si –Tenemos que llevarle al hospital Héctor- Giselle se acerca comprobando la cantidad de heridas que tiene en la cara y en el pecho –No. Al hospital no. El lo dejo bien claro -¿Por qué no?¡ -Porque si se enteran de que le ha dado una paliza a tu novio pierde su trabajo y estará fichado por la policía de por vida. Tendrá que ir a juicio y no podrá ir a la guerra… -¡¿Cómo que a la guerra?! -¿El no te lo ha dicho?- No… Ni lo de su pelo… -Giselle acaricia la cabeza del joven buscando en ella sus ondulaciones. Las lagrimas comienzan a caer por su rostro mientras le besa la comisura de los labios. Le da miedo tocarlo y hacerle daño. Levanta su mirada en busca de los ojos negros de aquel armario empotrado que tiene Gabriel como amigo -¿Y que vamos a hacer?

31.De nada sirve la violencia


Marc abre los ojos expectante –No puede ser… -Si, lo es…. ¿Sabes? Gente como tu no  debería existir –No fue mi culpa que el otro día la puta que te estas tirando viniera a mi casa a pedirme más porque contigo no es suficiente… -Marc camina amenazante hacia Gabriel. Ese comentario lo jode mucho mas. Le sube por el cuerpo la ira. Tiene ganas de… -Gabriel agarra la camiseta de Marc atrayéndolo hacia él y lo lanza contra la pared, rompiendo así una lámpara. Este se recompone y corre hacia él  a puñetazo limpio. Se lían a puñetazos y a patadas. Gabriel no creía que le iría a costar tanto quitárselo de encima. Le da una patada en el pecho, tirándolo al suelo y coge una botella de encima de la mesa. Ambos llevan las camisetas destrozadas de los agarrones y la cara destrozada de tanto puñetazo. Marc se acerca sin vacilar a punto de darle un puñetazo en la boca pero Gabriel llega antes esclafándole la botella en la cabeza. Marc se retuerce de dolor. Lo mira una vez mas a los ojos oscuros llenos de rabia y Gabriel sabe que la acaba de terminar de cagar. Lo agarra del cuello subiéndolo unos centímetros por los aires. Una patada hace que Gabriel pueda respirar hasta recomponerse.Lo agarra dándole puñetazos hasta hacerle sangre. No distingue apenas donde. Esta encarnizado en la pelea hasta que recuerda la imagen de Giselle. Ella no querría eso… Deja a Marc en paz. Durante unos minutos su cabeza, dolorida, es como una cuenta atrás. Decide dejar a Marc con la cara destrozada y volver junto a Giselle. De nada sirve la violencia. Camina hacia la salida con lentitud por el dolor que tiene en todo el cuerpo pero Marc coge una de las lámparas de pie y tras él se la revienta en la espalda. Cae de rodillas en el suelo con dificultades para respirar. Gabriel apenas tiene fuerzas para ponerse en pie pero lo hace. Se pone en pie. Las fuerzas no le pueden fallarle ahora. Se gira con lentitud para observar a Marc, sangrando y mirándolo asustado. Se revuelve para agarrarlo esta vez el del cuello. Dispuesto a ahogarlo si hace falta. Rompe la puerta al lanzarlo contra ella .La abre y salen los dos enzarzados en la misma pelea. Ruedan por las escaleras. Todos los vecinos salen de sus casas asustados por semejante escandalera. No distingue sonido alguno. Ni dolor. Ahora mismo no siente nada. Lo levanta del suelo y lo estrella contra la puerta de cristal del edificio. No va a acabar el peor. Empieza a volver a la realidad. Todo ahora mismo gira en su cabeza. Distingue a lo lejos el sonido de una sirena. Probablemente la policía y decide salir corriendo por encima del cuerpo de Marc. Tirado en la acera, rodeado de cristales rotos…

 

martes, 2 de julio de 2013

30. Chulo


Camina recién salido de la peluquería. Sus ondulaciones cobrizas han desaparecido y un cabreo tremendo le invade a Gabriel. Su pelo…  Saca de su bolsillo las llaves del piso de Giselle. Aunque ella le dijo que no quería lo que le quedaba allí, el sabe que tarde o temprano lo echara en falta y no va a permitir que vaya ella a recoger nada después de lo que paso… Observa la fachada del bonito edificio y prueba con las llaves hasta dar con la correcta. Sube las escaleras hasta el que parece ser el piso. Giselle le ha hablado varias veces de Marc. De su casa. De sus ilusiones… Ella le ha dicho que ha estas horas nunca estaba en casa pero lo mejor que le puede suceder ahora mismo a Gabriel es encontrárselo tras esa puerta…

Abre cajones y armarios y mete en maletas todo lo que encuentra que sea de mujer. Fotos… Ropa… Todo lo que pilla. De paso, también cotillea las cosas de Marc. Ese gilipollas le da asco. Toda la casa esta llena de botellas de alcohol vacías o medio llenas y colillas. Mira el reloj son las 12 en punto de la mañana y aun no ha llegado el capullo ese. Gabriel decide esperar mientras observa todo con mas detenimiento. Algunos cuadros que adornan el salón están firmados con el nombre de Giselle. Una media sonrisa se le dibuja en la cara al imaginársela pintándolos pero el ruido de la puerta lo desconcentra de ese pensamiento y se tensa. Se mantiene erguido, de pie. Si lo pillan podría meterse en grandes problemas con su país…

Marc camina abriendo puertas, desconcertado y nervioso ante tal desorden –Tranquilo campeón, he sido yo. – Marc y Gabriel se quedan mirando. Marc no entiende nada. Y Gabriel la verdad es que tampoco entiende… Como se pudo enamorar Giselle de él… Ahora entiende por que no pudo deshacerse de él de encima, parece que esta fuerte. Pero eso a el le da igual -¿Quién coño eres? –Gabriel sonríe con un poco de maldad –Soy el hijo de puta que te va a reventar la cara –Marc se cabrea -¿Quien coño eres y que cojones haces en mi casa? –Bueno… -Gabriel se mira las manos con tranquilidad. –Voy a hacerle un favor a una amiga… -Marc sonríe aterrado –Pírate o llamo a la policía -¿Si? Ala policía? Tal vez a la policía le interese que prácticamente violaste a tu mujer el otro día. Quizás a ellos le interesen como casi la matas tirándola a las vías…

29.Gracias


Giselle despierta con las sabanas como única ropa. Mira a su lado y lo ve a el. Durmiendo con todas las sabanas marcadas a la perfección. Y su tatuaje en la espalda al aire.- Es tan perfecto… -piensa- un suspiro se le escapa a Giselle al recordar lo ocurrido anoche y no puede evitar que una risa tonta se le dibuje en la cara. Se queda despierta, sin inmutarse de su lado, observándolo .Tiene miedo a tocarlo y que desaparezca, tiene miedo a despertarlo  y que todo haya sido un juego. Miedo a que suene el despertador y le indique que todo lo que siente en estos momentos ha sido solamente un sueño más, uno de esos tantos en los que se suele perder con facilidad. No sabe si tumbarse sobre su espalda… No sabe si hacerse la dormida hasta que el despierte… O si levantarse y hacer como si nada hubiera pasado… Ahora tiene miedo a cualquier reacción. A cualquiera. Porque si le sonríe sabe que se enamorará. Si ni la mira la destrozara…  Inspira el olor fuerte de la colonia de hombre mezclada. Quien le iba a decir a ella que la vida la llevaría a vivir en casa de un desconocido y acostándose con el. Quien le iba a decir que sería capaz de arrancarse la piel por no sentir ese sentimiento que casi acaba con su vida anteriormente.

 
Gabriel despierta plenamente feliz. Como hacía mucho tiempo que no se había sentido. Completo. Por una vez en su vida siente esas estúpidas mariposas dentro al ver sus ojos nada más despertar. Un sentimiento abrumador para el. Algo que no había sentido por nadie nunca antes. Ahora sabe lo que siente. Sabe lo que quiere y lo que tiene que hacer y está dispuesto a hacerlo.
-Gracias –Dice Giselle antes de darle tiempo a incorporarse -¿De que? –Gracias por hacerme un poco mas fácil todo –Tranquila. Es gilipollas no te volverá a molestar más…

viernes, 28 de junio de 2013

28.Besos


Esta vez no se precipita y espera la señal del chico. No quiere provocar otro rechazo porque, no lo soportara. Giselle siente sus dedos corretear por su cara y por su cuello y se estremece, un escalofrio le deja la piel de gallina y sonríe tímidamente. Cada vez nota mas cerca la respiracion del chico y finalmente sus labios se juntan. Toda la frialdad que en el anterior beso sintió desaparece. Es un beso calido y cariñoso, un poco timido pero ella intensifica ese beso. Abre sus bocas lentamente y ahora si, un vuelco le enreda el estomago. Todo el mundo exterior se ha marchado. Las luces se han apagado y la música ha dejado de sonar. No hay nada mas que ese beso. El sonido de su corazón latir rápidamente y el tacto de sus labios. No hay nada mas que eso.

Tras varios minutos enredados entre besos y mordiscos se separan ambos, vergonzosos. Se miran y deciden salir del local.

Gabriel paga las bebidas y caminan abrazados hasta llegar a casa. Ambos se miran y sonríen, el alcohol arde en las mejillas de Giselle y en los ojos de Gabriel .Abren la puerta y tras cerrarla, Giselle comienza a darle besos a Gabriel, un mordisco, un beso y Gabriel hace lo mismo. Se dejan llevar hasta el punto de no poder mas. Sus bocas chocan cual ola en el mar.
Lentamente la cremallera de aquel vestido negro baja por el costado de Giselle y la camisa de Gabriel se abre dejando a la vista su torso perfectamente pulido. Gabriel la agarra de la cadera y la lleva en volandas hasta su cuarto. Ya no puede más. Ella suspira al sentir las manos del chico por su cuerpo y sus labios en su cuello. Lo estaba deseando. Desliza sus manos por la espalda de el haciendo que su piel dura como la roca se ponga de gallina. Baja hasta el cinturón del pantalón y deja así al chico en las mismas condiciones que ella. En ropa interior y definitivamente, deciden ser solo uno sin más preámbulos

27.Preciosa


 

 -Ah, no te había dicho nada. Pero nos vamos. -¿Nos vamos? ¿A dónde? –Pues por ahí, a dar una vuelta o algo ¿no te apetece? –Claro –Le muestra el dibujo y el mismo se queda asombrado. Lo ha dibujado diez veces mas guapo de lo que es delante del espejo – ¡Buah¡ Dibujas genial – gracias –De un salto Giselle se mete en el baño y se cambia mientras que Gabriel hace lo mismo. Se viste arreglado pero informal y después de estar esperándola un buen rato empieza a desesperarse -¿Estas lista? ¡Voy a echar raíces! –¡Que si pesado¡ Me has pillado de improviso – Sale del baño con un paso elegante, se ha dejado el pelo suelto por la espalda y un escote bastante pronunciado. El vestido negro le sienta genial no cabe duda. Esta preciosa –Vaya. Estas… Estas… Preciosa –dice finalmente con algo de trabajo, pues, se ha quedado sin palabras –Gracias –Giselle, vergonzosa le deja un beso en la mejilla mientras él, aun sigue mirándola con los ojos abiertos como platos.

 

Salen a la calle a cenar algo –Ahora me vas a dejar a mi como un chico del monton junto a una chica salida de una revista –Gabriel, se atreve a cogerle la mano y darle un beso en esta. Ella sonríe ampliamente al ver lo guapo que esta y lo, se atreve a pensar que interesado por ella –Que va. Tu nunca dejaras de ser un chico de película. Caminan un par de calles hasta llegar a un restaurante tailandés. -¿Has estado aquí alguna vez?- Giselle se enreda el pelo en el dedo mientras coge asiento –En mi vida. Pero era el sitio más elegante que he visto por aquí cerca. -

 

Pasan una noche única. Llena de risas y diversión. Hablan, rien, beben. Despues de unas cuantas botellas de vino comienzan a ir los dos un poco borrachos. Deciden ir a tomar una copa mas a un local no muy lejos y seguir con la charla sin sentido que estaban teniendo.

-Oye… ¿No te he dicho nunca que estas super sexy con una toalla solo? –Giselle le da un trago a su copa mientras lo mira divertida -¿Si? Pues no me lo habías dicho –sonríe Gabriel un poco rojo. –Pues ya lo sabes- Giselle se acerca mas a el y lo mira fijamente a los ojos, se muerde el labio y Gabriel capta el mensaje. Hoy esta deslumbrante en todos los sentidos. No sabe que colonia lleva puesta hoy pero esa colonia tan dulce lo deja extasiado. Le acaricia la cara lentamente mientras la observa. Sus ojos claros brillan bajo los focos. Es preciosa. Desliza sus dedos cuidadosamente por su rostro, desde los mechones de detrás de la oreja hasta los pequeños lunares de la frente.

miércoles, 26 de junio de 2013

26.Perfecto


Un escalo frio le recorre la espalda a Giselle. Se incorpora del sofá y aprecia que la ventana esta abierta y que se encuentra sola en la casa. Se levanta y se lava la cara. Tiene los ojos hinchados y ojeras. No quiere mirarse mucho al espejo así que decide desayunar algo, mientras tanto, escribir algún sueño mas en aquel bote que anoche dejo Gabriel junto a la entrada. Coge un bolígrafo y escribe.

Un puñetazo tras otro hace que Gabriel se encarnice más, los demás lo observan con diversión. Estan viendo a una verdadera bestia. En ese momento es  cuando se da cuenta. Tras los griteríos de alrededor y los silbidos de sus amigos. Le está pegando a un simple novato. Gabriel se retira del cuadrilátero dejando los guantes a un lado. Escupe el seguro y corre a ducharse. Así, por mucho que le pegue a mil sacos o a mil novatos, no se calmará.
-Tío. Tienes que pelarte -¿Qué? –Gabriel pasa su mano por las ondulaciones cobrizas con pena –Si. Ya sabes que nos queda un mes apenas. -¿Ya? ¿Tan pronto? –se detiene a mirar la cabeza de su amigo. Tiene el pelo rapado al 1 y un repelus le recorre el cuerpo. No quiere cortarse el pelo, pero tampoco quiere irse a ningún lado –Vale. –Contesta seco. De repente el tiempo se le ha venido de golpe encima. Recorre los pasillos para sacar las cosas de su taquilla y comprueba en los corchos de la pared que , efectivamente, quedan algo más de 20 días para partir.

Llega a casa agotado, como casi siempre. Giselle está concentrada dibujando. Observa el bote encima del mueble, esta casi lleno. -Valla, casi lo has llenado tu sola en un día. Eso es muy bueno –ambos se sonríen y Gabriel escribe: "Necesito tiempo para saber lo que siento y si valió la pena todo esto".
 Lo dobla varias veces y lo guarda dentro del bote. Se quita la chaqueta azul marina y se sienta junto a ella en el sofá. Esta pensativa, mirándolo fijamente, hace unos días ,quizá se hubiera aterrado o cabreado de que lo mirara tan profundamente, pero ahora, le da exactamente igual. -¿Puedo dibujarte? -¿Dibujarme? Bueno, lo que quieras pero… ¿Qué hago? –Nada, no hagas nada. Solo mantente quieto. Vas a ser mi modelo a partir de ahora –le saca la lengua mientras se cruza de piernas junto a él. Aprovecha tan corta distancia para observarlo mejor. –Los modelos están sobrevalorados, hay chicos mucho más guapos en la realidad sin tener que salir en la tele - Cierto, estas tu aquí, enfrente mía sin que me hayas derretido por tus encantos –Lo mismo digo- sonríe –Pero no te he derretido porque no he querido eeh que conste. Giselle dibuja detenidamente trazo tras trazo cada parte de su cara. Cada facción y cada musculo. Es perfecto, al igual que se percibe en el dibujo.

25.Solo esta permitido soñar


Todo el dia se paso Giselle llorando, agarrada a sus piernas en el sofá de cuero. Todo lo que hacia le recordaba la escena anterior. Asi que no podía hacer mas que sentarse tranquilamente a llorar. El la observaba desde la puerta de su habitación.Ella había perdido la mirada en la nada. Y las lagrimas si no fuera por los dos paquetes de pañuelos que había gastado habrían conseguido inundar el salón de su casa.

 Se sentía cabreado, con ganas de gritar o de pegarle a alguien y si no fuera porque aquella chica lo necesitaba lo hubiera hecho, no hubiera tardado mas en coger las llaves y largarse. Huir de la realidad. Pero por una vez, su realidad era mas dulce de lo que nunca lo había sido antes.
-Vamos a ver- dijo al fin él tras pensar detenidamente lo que podría hacer para animarla- No soy muy bueno en esto de animar a la gente pero… Asi no puedes estar Giselle. Hay que empezar de cero ¿recuerdas? Yo solo te voy a dar un empujon y este va a ser el empujon- Ella lo mira expectante. Con la mirada apagada lo observa moverse con rapidez por toda su casa y coger ágilmente un bote y papel –Aquí vamos a anotar todo lo que queremos. Todo con lo que soñamos. Pero todo lo que anotemos tendremos que hacerlo realidad. No valen malos pensamientos. Solo se esta permitido soñar –Ella sonríe y coge un papel y escribe. Lo enrolla y lo guarda en el bote –Este será el primero - ¿Me lo puedes decir? –Su sonrisa le da fuerzas. Ganas de empezar de cero –No. Es secreto – le saca la lengua mientras se seca aun varias lagrimas – Pues yo si te dire el mio: Mi primer sueño es cumplirlos todos. Pero mi segundo será… -Coge otro papel y escribe sobresaltando las letras: Deja de llorar, porque tienes una sonrisa preciosa.- Recuerda. Todo lo que escribamos y guardemos aquí, será secreto pero debemos hacerlo realidad ambos. –Ambos se miran a los ojos y tras sonreírle, Giselle le muestra a Gabriel su sonrisa mas débil. –No se si podre – aparta su mirada -Claro que podras- le agarra la mano. -Juntos podremos
Después de esto ambos se quedan durmiendo en el sofá. Toda la noche Gabriel ha estado con ella. Contándole alguna anécdota graciosa para que se riera o simplemente hablando de cuando eran pequeños. No sabe cómo pero ha conseguido hacerla sonreír y eso es más que suficiente.
Es un buen amigo. El mejor que he tenido nunca. El me ha hecho sonreir en un dia como este e incluso me han dado unas ganas terribles de besarle como muestra de agradecimiento, pero es mi amigo, y no quiero perder a alguien como el por una estupidez como esa.
A la mañana siguiente Gabriel despierta temprano. Acostado en el sofá con Giselle entre los brazos. Ayer hablaron hasta tarde y ambos se han quedado durmiendo así. Sus cabellos dorados le tapan la cara, la cual mantiene apoyada en su pecho. Cuidadosamente, tras observarla respirar se levanta dejándola en el mismo lugar pero esta vez apoyada en el cojín.
Desayuna y se va. Dispuesto a hacer lo que su mente tantos días ha estado maquinando. Sus pies andan solos.

lunes, 24 de junio de 2013

24.No depender de nadie...


Traga saliva y tras pensar un por qué Giselle responde con un nudo en la garganta –Quería hacerlo yo sola. Empezar de nuevo yo sin depender de nadie-el la escucha atento mientras miles de sentimientos chocan contra su cuerpo – Genial . Esto es cojonudo. ¿Me llamas para que vaya contigo a por tu teléfono y no para que te acompañe a tu antigua casa? Vale, vale. !Podría haberte hecho…¡ -la idea le calienta aun mas y le come por dentro – Podría haberte hecho lo que te ha hecho o algo peor. Tuviste suerte de dejarlo seco porque si dice de no rendirse… Y te hubiera puesto la mano encima… Yo no estaba ahí para salvarte –Giselle llora cabizbaja mientras escucha a Gabriel. Este tiene ganas de gritar, de matarlo ahora mismo pero ella lo necesita y no piensa dejarla sola. –Siento si he sido duro –Suspira mientras vuelve a tomar asiento a su lado –Lo estas pasando muy mal y yo soy un imbécil. Vámonos a casa anda.

 

Caminan en silencio hasta llegar a casa. El móvil de Giselle suena y suena. Se pone nerviosa, ambos se miran y saben de antemano antes de mirar la pantalla del pequeño artilugio quien es –No se lo voy a coger –dice mientras se seca las lagrimas. Coge el teléfono y tras comprobar lo evidente, lo apaga. –Esta cabreado y a la misma vez con el ego subido. No se como he permitido eso. Es que… Necesitaba que me besara una vez mas – No hay que depender de nadie Giselle – Su voz suena triste. Ausente. Y es que esas palabras en algún rincón de su alma le duelen, y mucho. Pero otra parte de él solo esta pensando en una cosa. Y aun tiene que analizar todo lo que esta pensando, todo lo que esta sintiendo en ese momento. –Ya… Lo se pero, estaba harta de sentirme un patito feo. Quería solo un poco de cariño. En vez de besarte a ti como la otra vez… -agacha la cabeza vergonzosa y triste, mucho mas calmada –No fue una tontería… En realidad no estuvo nada mal –la intenta animar, pero sabe que no sirve. El no puede decir nada para animarla ahora mismo.

miércoles, 19 de junio de 2013

23.Rota


La llamada de Giselle a Gabriel desde su móvil al centro de entrenamiento desconcierta tanto a el como a sus compañeros. Nadie lo ha llamado nunca. Se quita como puede los guantes de boxeo después de dar un par de ganchos como Montero le enseño el otro día. No sabe muy bien por qué pero el hombre se ha empeñado en enseñarle un par de golpes. El acepta sus lecciones con tal de que lo deje pelear algún día contra otro de la cuadrilla. Quiere saber hasta donde es capaz de dejar KO a un contrincante. Se echa la toalla al suelo y va hacia el teléfono

 -¿Giselle? –se escuchan sollozos -¿Gabriel? –dice la voz dulce de la chica rota -¿Puedes venir a la plaza de España? Necesito hablar contigo. -¡¿Qué?¡ Me estas asustando Giselle –Lo… siento… Debí haberlo dicho pero he ido a mi casa- El corazón de Gabriel late con mas fuerza. La nota increíblemente mal – Si. No tardo nada. –Cuelga con rapidez y con rabia. Tiene ganas de darle un puñetazo a la pared ahora mismo. Pero las energías las utiliza para ducharse con rapidez y cambiarse de ropa aun con la piel húmeda.

Coge el primer metro y en menos de 20 min ya esta en la plaza de España. Su corazón cabalga por si solo. Se deja resbalar entre la gente y al fin llega.

La ve con la misma ropa de antes y dos maletas. Sentada en un banco guarda su cara entre sus manos. Se acerca mas y mas a ella y la oye sollozar. Se sienta a su lado y le pasa un brazo por encima, esta levanta la cabeza y lo observa con los ojos encharcados. Lo agarra fuerte y no lo suelta. Haciendo que su chaqueta empape con rapidez todas sus lagrimas.

Asi permanece un buen rato hasta que al fin deja de llorar. El le acaricia la cara intentando secar con la yema de sus dedos todas sus lágrimas. -¿Qué ha pasado? –Que soy una mierda. Una estúpida –Eh, no digas eso- sujeta su rostro para que la mire fijamente a los ojos –Cuéntamelo todo. –Es.que.no.puedo- comienza a agobiarse, respira profundamente y explica detalladamente todo lo ocurrido mientras la cara de Gabriel iba transponiéndose por segundos -¿Por qué lo hicistes? ¿Por qué te fuiste sin decirme nada?

martes, 18 de junio de 2013

22.Estúpida


Después de haberlo hecho dos veces seguidas, forzadas y sin parar, Giselle ya no puede más. Ni física ni psicológicamente y el tampoco, se ha dejado el gimnasio y con las drogas tiene menos aguante. Esta rendido, boca abajo en la cama.

Se ha intentado resistir pero no puede. Es débil y lo sabe. Comienza a llorar desconsoladamente, en silencio, sin despertarlo.
Se pone en pie, dejando las sabanas de seda para él y vestirse lo mas rápido que puede. Comienza a abrir cajones, en silencio y se tumba en el suelo para coger de debajo de la cama una vieja maleta. No se entiende. Debería haberse opuesto. Ha sido una débil de mierda y él un mal nacido. Sus lágrimas resbalan por su cara con mayor velocidad. Siente el desconcierto en su cuerpo. Por un lado echaba de menos sus besos pero hoy ha sido demasiado brusco. Ella no quería, pero tampoco puso demasiada resistencia. Vacía con rapidez cajones y cajones en la maleta y sale de la habitación. Con los ojos encharcados y sintiéndose sucia. Lo contempla desnudo, boca abajo en  la cama una vez mas y esta vez sí. Le dice adiós a Marc para siempre.

No tiene mucho tiempo, pero si el suficiente como para coger todas sus botellas de alcohol y vaciarlas completamente en el fregadero. Deja la carta que antes guardaba en su chaqueta en el mueble de la entrada y sale de ahí corriendo. Con el rabo entre las piernas.
Llora desconsoladamente. Llora sabiendo que no puede hacer nada, el pasado, pasado está. Se ha equivocado una vez mas pero no volverá a equivocarse.  Se siente sucia. Vacía y como una completa idiota. El ruido de las ruedas de las maletas que lleva retumba en su cabeza como banda sonora de sus pensamientos. Le escuecen los ojos de tanto llorar. Querría gritar en ese momento. Gritar al cielo lo estúpida que se siente y lo débil que es. La rabia que le tiene al mundo por que existan personas así. No sabe con exactitud como se mantiene de pie. Le pesa el cuerpo. Como si toda la culpa del mundo le hubiera caído desde el cielo a los hombros. Toda la culpa de su error la tiene ella y sus actos

martes, 11 de junio de 2013

21.Sucia


-Sabes que no puedes vivir sin mi. Nadie te dará la mitad de lo que te puedo dar yo –A Giselle esas palabras mas que entristecerla, la joden. Son muchos los meses que no se siente deseada por nadie. Tiene el impulso de lanzarse a la debilidad de sus brazos o de poner por encima su orgullo y salir de allí corriendo. Es mucho que meditar en muy poco tiempo. Sintiendo como el pecho de Marc se mueve al ritmo de una respiración entre cortada y como su aliento , dulce con sabor a alcohol, azota su cara. Poco a poco se va acercando mas y acaban besándose. Un beso que lejos de ser un beso traicionero es un beso que le trae demasiados recuerdos. Se deja llevar, a su pesar. Sus manos, que antes estaban pegadas a la pared , ahora se resisten menos y campas a sus anchas por el cuerpo del chico. El sonríe mientras abre mas la boca de Giselle. Dejando que su lengua abra la puerta de la locura ala que siempre han sido presos. Se confían ambos. Convierten ese beso en un beso lleno de rencor y añoranza por parte de ambos. Pero el lejos de conformarse, pide más. Marc desabrocha con prisas botón tras botón de su chaqueta y de su camisa. Ella aparta sus labios de los suyos para mirarlo una vez mas con rencor y empujarle intentando quitárselo de encima. Se lo ha pensado mejor. La sube a sus caderas y apoyándose en la pared y en los muebles cada ciertos pasos Marc besa cada parte de Giselle que sabe con certeza que la debilitan. Comienza por el cuello, bajando hasta el escote y vuelve a su boca. Llegan a la habitación. Giselle comenzó a resistirse pero beso tras beso sus fuerzas pierden intensidad en su cuerpo. Intenta empujarlo una vez mas, pero a él parece que le divierte. La empuja para que caiga al colchon, entre las sabanas de seda.  A pesar de todo. Sus besos le pierden. Debilitan a Giselle, haciéndola sentir viva. Desabrocha el botón de su vaquero y lo tira al suelo. Sin mas ropa que su ropa interior y la toalla que le envuelve a el la cintura. El esta encima por tanto, poco le dura su ropa interior. –Buena chica- dice tras quitársela y ver como Giselle aparta su mirada. Le agarra las manos impidiendo cualquier movimiento

 

sábado, 8 de junio de 2013

20.Amenazante


-¿Qué haces aquí? –su voz la vuelve a despertar. Su corazón debería estar a mil por hora pero ahora, al escucharlo parece que se ha calmado. –Vengo a recoger mis cosas, tranquilo que no te molesto. Giselle entra directa al baño, a unos pasos de el, sin apartar su mirada de sus ojos oscuros y enrojecidos, se agacha a coger del mueble sus cremas que aun siguen ahí. – Todo sigue donde estaba- dice el observándola serio. –Mas te vale que así sea - ¿O si no que me vas a hacer? –su voz suena amenazante pero Giselle no se achanta, esta vez no. –Denunciarte tal vez -¿Denunciarme? –Una risa seca le pone los pelos de punta. Tiene ojeras. Muchas serán las noches que no haya dormido bien, delante de la tele con alguna botella de alcohol en la mano o delante de alguna puta barata. Camina decidida hacia la cocina, donde se encuentra dos botellas vacias y una a mitad. Le da un trago. El por supuesto, la sigue desde detrás. Atento a cada movimiento. -¿Por qué no vas a ponerte algo de ropa y me dejas en paz? –Que pasa ¿Te intimido? –extiende los brazos dejando que sus músculos se marquen mas – No, no me intimidarías nunca, después de lo que ocurrió. Mete en el bolsillo unas fotos pegadas en el frigorífico y otra vez, apartándolo de la puerta se dirige hacia el dormitorio. –Eh eh. Espera Giselle. –La coge del brazo, tirando asi todas las cremas al suelo –No te iras así como así. Cogerás todas tus cosas y te piraras -¿Ah no? Pues eso es justo lo que pensaba hacer. –Ambos se miran fijamente a los ojos, con rencor. Como si fuera una bomba a punto de explotar y los dos tienen la mecha de esa bomba y el mechero justo a unos centímetros–No. El aprieta su brazo y la atrae hacia él. Haciendo que Giselle no le quede otra que agarrarse a sus hombros para no caerse. Unos minutos de silencio son los que se quedan entre ambos –Eres un imbécil –Dice ella finalmente. Lo quiere, lo sabe. Sigue teniendo ese algo que le vuelve irresistible para ella, pero ese amor que un día hubo hoy no queda ni la mitad. – Y tu una sosa –bromea él. –Sigue sin soltarla, la agarra fuerte mientras una mueca aparece en su cara -¿Sosa? Ya claro, por eso te fuiste con otras- Lo empuja y logra apartarlo. Camina rápida por la casa pero la vuelve a frenar. Esta vez mantiene su brazos a sus dos lados contra la pared. No la dejara que se mueva. –Déjame. Ni me toques- le ruega.  –Así me gusta, que me rueges nena –Él la mira fijamente a los ojos y ella hace lo mismo. Ha cambiado mucho en los últimos años, se ha vuelto un verdadero imbecil.

viernes, 7 de junio de 2013

*19.Deseada*


Ha pasado ya una semana desde aquel beso y Giselle ya no puede más. Se siente mal, por Gabriel que apenas le dirige la mirada y por ella. Necesita sentirse deseada. Necesita aire fresco en su vida. Una locura. Cumplir sus metas. Sabe que no  hará nada si permanece allí, durmiendo en el sofá de un amigo el cual ni la mira como a una chica si no como a su hermana pequeña. Coge las llaves que le dio el guardia y anda hasta su anterior piso. Decidida, con la carta en un bolsillo de la chaqueta y el móvil en el otro. Aprieta con fuerza las llaves a la palma de su mano. Portón 23, aquí es.  Mira hacia arriba, los balcones con flores perfectas adornan la fachada del bonito edificio. Abre la puerta y mira el buzón, coge un par de cartas a su nombre y se las guarda. Suspira. Esta nerviosa. No se había enfrentado de nuevo a el desde el accidente y no sabe como va a reaccionar. Esta ansiosa por verlo pero ala misma vez asustada .-Quien no arriesga, no gana –se repite. Sube las escaleras hasta el primer piso y abre con lentitud la puerta. Hay corriente en el pasillo, las cortinas se mueven lentamente empujadas por el viento. Camina lenta hacia el salón comprobando que no hay nadie, aunque toda la casa esta un poco desordenada. La tele esta apagada, por lo que es probable que no este en casa.

Ha sido una decisión precipitada la de venir aquí, no lo sabe ni Gabriel pero es que necesitaba respuestas. Necesitaba coger sus cosas y olvidarse de todo para siempre. Quiere darle un sentido a su vida. No dejarse arrastrar por las situaciones. Recorre de nuevo el pasillo y lo que este conlleva ,recuerdo tras recuerdo. Cuando la cogía en brazos manchada de harina y la llevaba hasta la ducha donde se duchaban juntos la mayoría de veces. Decide ir al baño en primer lugar, su dormitorio aun no puede… Suspira una vez más. Abre la puerta lentamente y para su sorpresa allí se lo encuentra. Con una toalla liada ala cintura, su pelo negro echado hacia atrás y sus lunares en la espalda que a ella tanto le vuelven loca. Se asusta. El corazón le pega un bote haciendo que casi se caiga redonda allí mismo –¡Joder que susto! –grita mientras se pone la mano en el pecho .El la mira aun mas estupefacto que ella a él. Ninguno sabe que hacer ni que decir. –Creí que no estabas- se recompone Giselle, apretándose el cinturón de su chaqueta .

sábado, 18 de mayo de 2013

18.Como si nada


-Hector, que lo digo enserio. –No me lo creo. ¿Enserio? ¿Se te lanzo al morro? –Si. Yo no la frene pero luego… Pense y bueno, nos apartamos los dos. –Buah tio. Parece de una película -¿Romantica? –Gabriel pone cara de asco mientras sube la pesa hasta su pecho - ¡No! ¡De terror! Sonrien ambos a carcajadas – Venga, que no besare tan mal… -Pues si la pobre se aparto por algo seria –Porque estaba mal. Borracha y necesitada, eso es todo. Luego se dio cuenta de su error y rectifico. –Anda anda. Lo mejor va a ser… Lo que yo digo, que el cazador se vaya de caza -¿El cazador? –Si nene, que paseis una noche loca y si no te he visto no me acuerdo -¿Yo y Giselle? ¡No! No pienso hacer eso – Pues entonces vas crudo nene. Tus instintos están ahí. Tarde o temprano ocurrirá.

Los impulsos… Se que puedo ser débil en algún momento pero no esta muy de acuerdo. No puede permitirse el lujo de hacer eso.
Gabriel regresa a casa y Giselle esta rodeada de miles de papeles y una carta en sus manos. La carta que anteriormente recuerda de haberla visto en su maleta. –Las cartas son la mejor forma de despedirse – dice Giselle con los ojos vidriosos. –Si estas ocupada… Y necesitas mi ayuda… -O no, tranquilo.- Dice ella trise.

Dispuesto a ducharse, Gabriel se quita la camiseta y los pantalones. Abre el grifo del agua caliente y deja que el cuarto de baño coja un poco de temperatura . De lo de anoche apenas se acuerdan ambos, o hacen como si no se acordaran a pesar de que ninguno se lo puede quitar de la cabeza.

jueves, 9 de mayo de 2013

17.Necesito un beso


Ella siente sus labios gruesos entre los suyos, esta tenso pero ella necesitaba ese beso. Necesitaba un poco de cariño fuera de quien fuera y el es tan bueno…

Su corazón se acelera. ¿Abre los ojos? ¿Los cierra? ¿Se aparta? ¿Le sigue el juego? Su mente se hace preguntas atropelladas , una detrás de otra. Pero al final opta por dejar que su cuerpo decida. Grave error, sabe que su cuerpo es débil, lleve mucho tiempo queriendo algo asi, aunque solo fuera un rollo de una noche. Abre la boca lentamente y deja que ella campe por su boca a sus anchas, no esta comodo  pero tampoco le desagrada. Su mano le agarra la cintura y ella simplemente acaricia su cara con delicadeza. –Giselle- la detiene finalmente –Creo que deberíamos parar- Mmmm –ella vuelve a su boca, ansiosa.

Sabe que si no para, ya no podrá parar mas. Pero esa sensación le encanta. Se deja llevar un poco mas por los labios de Giselle pero definitivamente abre la puerta como puede y se separan – Emmm – ella esta roja, al darse cuenta de lo que acaba  de pasar y el avergonzado tambien. –Giselle… Yo… Sera mejor que me vaya ala cama –Si , yo tambien me ire ala cama- No se miran a los ojos a duras penas –Tonta tonta tonta –se repite Giselle asi misma -¿Cómo podía haberse dejado llevar asi de fácil? Si el hubiera seguido un beso, un simple beso mas estarían girando entre las sabanas.

El beso no ha estado nada nada mal pero sabe que no, no puede cometer mas deslices como ese. Gabriel entra a su habitación y entras tras de si. Se desnuda y se mete en la cama, pero el no se duerme. Esta bien despierto con la mirada fija en el techo.

Al oir la puerta de la habitación cerrarse ella, se quita la ropa y se pone el pijama. Enciende la tele, hoy va a ser una larga noche de pensamientos y no quiere quedarse sola en el silencio. –Estupida, rogando un poco de cariño. Estupida. Se levanta del sofá y coge de su maleta un cuaderno para dibujar y asi hace. Prefiere dedicarse a dibujar toda la noche antes que pensar mas en ese estúpido beso que le revuelve la cabeza.

lunes, 29 de abril de 2013

16.


Pasan una noche agradable. Ya es tarde y el vino a comenzado a surgir efecto. A Gabriel se le nubla un poco la vista y a Giselle comienza a entrarle los calores. –Sera mejor que nos vallamos a casa ¿no? –dice Gabriel abrochándose bien la chaqueta al salir del restaurante. -¿A tu  casa? No no no. Vamos a tomarnos una mas –Le coge de la mano y lo lleva caminando lentamente hasta un bar unas calles mas alla del restaurante. Un local pequeño y en la intimidad, perfecto para tomarse una copa mas, relajados. Toman asiento en una mesa al fondo y piden un par de cubatas –Empiezas fuerte-Claro. Necesito ahogar mis penas - ¿Y tu familia? –corta rápido el silencio Gabriel. –Mi familia esta en Valencia. A unos cuantos km de distancia. No quiero preocuparlos por nada, decidí venirme aquí a trabajar y me enamore… -Su voz poco a poco desaparece y mira al suelo. –Si no quieres hablar del tema… Lo comprendo – Le coge la mano. No sabe muy bien si es mas por el alcohol o porque de verdad le este cogiendo aprecio a Giselle pero sabe que necesita desahogarse. – No. Quiero contártelo todo.- Lo mira fijamente a los ojos y asi se quedan un buen rato hasta que la camarera, con una falda que poco le tapa y un corse apretado les sirve los cubatas. –El era todo lo que yo podía querer… -Dice con pena – Pero bueno. El pasado ya no volverá. –Una lagrima cae por su mejilla, se la seca con la yema de sus dedos esperando a que Gabriel le diga algo y se bebe de un trago medio vaso de tubo.

-Valla… -El agacha la cabeza, no sabe que decir en esas situaciones- Yo… Sinceramente no me he enamorado de nadie nunca. Ni quiero hacerlo –Es algo precioso pero a veces doloroso –Ya. Por eso mismo, no quiero hacer daño a nadie. Dentro de un año me iré y no se si volveré –Las palabras le entristecen aunque va un poco pedo como para pensar mucho. –No te preocupes, se que soy una carga. No me conoces de nada y tienes que cargar conmigo. Dentro de poco terminare de encontrarme un piso y buscare un trabajo mas serio. Te lo prometo.

Dejan la conversación y de acuerdo los dos con que ya han bebido suficiente abandonan el local y regresan a casa. Han ido en silencio todo el camino, uno al lado del otro, oyendo solo los pasos de ellos mismos en las solitarias calles. Suben las escaleras hasta el segundo piso. Gabriel saca las llaves de su chaqueta pero antes de abrir del todo se detiene –Giselle- Quiero que sepas que no eres una carga. Si no encuentras casa… No importa que te quedes aquí unos meses mas, enserio, estoy encantado de ver algo diferente en mi casa. Algo que no sea la soledad de mi alma. –El mismo se extraña de sus propias palabras pero se ha quedado agusto abriéndose así. Tal vez sea el alcohol el causante pero le da igual en esos momentos ¿Se estará volviendo mas blando? Ella sonríe dulcemente y se queda mirando fijamente su rostro, se acerca un poco y se pone de puntillas para verlo mejor. Cierra los ojos y apenas sin darse cuenta sus labios se están rozando.