Todo el dia se paso Giselle llorando, agarrada a sus piernas
en el sofá de cuero. Todo lo que hacia le recordaba la escena anterior. Asi que no podía
hacer mas que sentarse tranquilamente a llorar. El la observaba desde la puerta
de su habitación.Ella había perdido la mirada en la nada. Y las lagrimas si no
fuera por los dos paquetes de pañuelos que había gastado habrían conseguido
inundar el salón de su casa.
Se sentía cabreado, con ganas de gritar o de pegarle
a alguien y si no fuera porque aquella chica lo necesitaba lo hubiera hecho, no
hubiera tardado mas en coger las llaves y largarse. Huir de la realidad. Pero
por una vez, su realidad era mas dulce de lo que nunca lo había sido antes.
-Vamos a ver- dijo al fin él tras pensar detenidamente lo
que podría hacer para animarla- No soy muy bueno en esto de animar a la gente
pero… Asi no puedes estar Giselle. Hay que empezar de cero ¿recuerdas? Yo solo
te voy a dar un empujon y este va a ser el empujon- Ella lo mira expectante.
Con la mirada apagada lo observa moverse con rapidez por toda su casa y coger
ágilmente un bote y papel –Aquí vamos a anotar todo lo que queremos. Todo con
lo que soñamos. Pero todo lo que anotemos tendremos que hacerlo realidad. No
valen malos pensamientos. Solo se esta permitido soñar –Ella sonríe y coge un
papel y escribe. Lo enrolla y lo guarda en el bote –Este será el primero - ¿Me
lo puedes decir? –Su sonrisa le da fuerzas. Ganas de empezar de cero –No. Es secreto
– le saca la lengua mientras se seca aun varias lagrimas – Pues yo si te dire
el mio: Mi primer sueño es cumplirlos todos. Pero mi segundo será… -Coge otro
papel y escribe sobresaltando las letras: Deja de llorar, porque tienes una
sonrisa preciosa.- Recuerda. Todo lo que escribamos y guardemos aquí, será
secreto pero debemos hacerlo realidad ambos. –Ambos se miran a los ojos y tras
sonreírle, Giselle le muestra a Gabriel su sonrisa mas débil. –No se si podre –
aparta su mirada -Claro que podras- le agarra la mano. -Juntos podremos
Después de esto ambos se quedan durmiendo en el sofá. Toda
la noche Gabriel ha estado con ella. Contándole alguna anécdota graciosa para
que se riera o simplemente hablando de cuando eran pequeños. No sabe cómo pero
ha conseguido hacerla sonreír y eso es más que suficiente.
Es un buen amigo. El mejor que he tenido nunca. El me ha
hecho sonreir en un dia como este e incluso me han dado unas ganas terribles de
besarle como muestra de agradecimiento, pero es mi amigo, y no quiero perder a
alguien como el por una estupidez como esa.
A la mañana siguiente Gabriel despierta temprano. Acostado
en el sofá con Giselle entre los brazos. Ayer hablaron hasta tarde y ambos se
han quedado durmiendo así. Sus cabellos dorados le tapan la cara, la cual
mantiene apoyada en su pecho. Cuidadosamente, tras observarla respirar se
levanta dejándola en el mismo lugar pero esta vez apoyada en el cojín.
Desayuna y se va. Dispuesto a hacer lo que su mente tantos
días ha estado maquinando. Sus pies andan solos.
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