Fruto de mi mente un poco enlocuente .Mis paranoias son indescriptibles .Abre tu mente al leer cada palabra salida de mi corazon .No intentes enterdeme ,soy demasiado extraña y me encanta .Dedicate a vivir .Disfruta de la vida y de los momentos buenos ,solo quedate con la leccion que conseguistes aprender de los momentos pesimos .

viernes, 28 de junio de 2013

28.Besos


Esta vez no se precipita y espera la señal del chico. No quiere provocar otro rechazo porque, no lo soportara. Giselle siente sus dedos corretear por su cara y por su cuello y se estremece, un escalofrio le deja la piel de gallina y sonríe tímidamente. Cada vez nota mas cerca la respiracion del chico y finalmente sus labios se juntan. Toda la frialdad que en el anterior beso sintió desaparece. Es un beso calido y cariñoso, un poco timido pero ella intensifica ese beso. Abre sus bocas lentamente y ahora si, un vuelco le enreda el estomago. Todo el mundo exterior se ha marchado. Las luces se han apagado y la música ha dejado de sonar. No hay nada mas que ese beso. El sonido de su corazón latir rápidamente y el tacto de sus labios. No hay nada mas que eso.

Tras varios minutos enredados entre besos y mordiscos se separan ambos, vergonzosos. Se miran y deciden salir del local.

Gabriel paga las bebidas y caminan abrazados hasta llegar a casa. Ambos se miran y sonríen, el alcohol arde en las mejillas de Giselle y en los ojos de Gabriel .Abren la puerta y tras cerrarla, Giselle comienza a darle besos a Gabriel, un mordisco, un beso y Gabriel hace lo mismo. Se dejan llevar hasta el punto de no poder mas. Sus bocas chocan cual ola en el mar.
Lentamente la cremallera de aquel vestido negro baja por el costado de Giselle y la camisa de Gabriel se abre dejando a la vista su torso perfectamente pulido. Gabriel la agarra de la cadera y la lleva en volandas hasta su cuarto. Ya no puede más. Ella suspira al sentir las manos del chico por su cuerpo y sus labios en su cuello. Lo estaba deseando. Desliza sus manos por la espalda de el haciendo que su piel dura como la roca se ponga de gallina. Baja hasta el cinturón del pantalón y deja así al chico en las mismas condiciones que ella. En ropa interior y definitivamente, deciden ser solo uno sin más preámbulos

27.Preciosa


 

 -Ah, no te había dicho nada. Pero nos vamos. -¿Nos vamos? ¿A dónde? –Pues por ahí, a dar una vuelta o algo ¿no te apetece? –Claro –Le muestra el dibujo y el mismo se queda asombrado. Lo ha dibujado diez veces mas guapo de lo que es delante del espejo – ¡Buah¡ Dibujas genial – gracias –De un salto Giselle se mete en el baño y se cambia mientras que Gabriel hace lo mismo. Se viste arreglado pero informal y después de estar esperándola un buen rato empieza a desesperarse -¿Estas lista? ¡Voy a echar raíces! –¡Que si pesado¡ Me has pillado de improviso – Sale del baño con un paso elegante, se ha dejado el pelo suelto por la espalda y un escote bastante pronunciado. El vestido negro le sienta genial no cabe duda. Esta preciosa –Vaya. Estas… Estas… Preciosa –dice finalmente con algo de trabajo, pues, se ha quedado sin palabras –Gracias –Giselle, vergonzosa le deja un beso en la mejilla mientras él, aun sigue mirándola con los ojos abiertos como platos.

 

Salen a la calle a cenar algo –Ahora me vas a dejar a mi como un chico del monton junto a una chica salida de una revista –Gabriel, se atreve a cogerle la mano y darle un beso en esta. Ella sonríe ampliamente al ver lo guapo que esta y lo, se atreve a pensar que interesado por ella –Que va. Tu nunca dejaras de ser un chico de película. Caminan un par de calles hasta llegar a un restaurante tailandés. -¿Has estado aquí alguna vez?- Giselle se enreda el pelo en el dedo mientras coge asiento –En mi vida. Pero era el sitio más elegante que he visto por aquí cerca. -

 

Pasan una noche única. Llena de risas y diversión. Hablan, rien, beben. Despues de unas cuantas botellas de vino comienzan a ir los dos un poco borrachos. Deciden ir a tomar una copa mas a un local no muy lejos y seguir con la charla sin sentido que estaban teniendo.

-Oye… ¿No te he dicho nunca que estas super sexy con una toalla solo? –Giselle le da un trago a su copa mientras lo mira divertida -¿Si? Pues no me lo habías dicho –sonríe Gabriel un poco rojo. –Pues ya lo sabes- Giselle se acerca mas a el y lo mira fijamente a los ojos, se muerde el labio y Gabriel capta el mensaje. Hoy esta deslumbrante en todos los sentidos. No sabe que colonia lleva puesta hoy pero esa colonia tan dulce lo deja extasiado. Le acaricia la cara lentamente mientras la observa. Sus ojos claros brillan bajo los focos. Es preciosa. Desliza sus dedos cuidadosamente por su rostro, desde los mechones de detrás de la oreja hasta los pequeños lunares de la frente.

miércoles, 26 de junio de 2013

26.Perfecto


Un escalo frio le recorre la espalda a Giselle. Se incorpora del sofá y aprecia que la ventana esta abierta y que se encuentra sola en la casa. Se levanta y se lava la cara. Tiene los ojos hinchados y ojeras. No quiere mirarse mucho al espejo así que decide desayunar algo, mientras tanto, escribir algún sueño mas en aquel bote que anoche dejo Gabriel junto a la entrada. Coge un bolígrafo y escribe.

Un puñetazo tras otro hace que Gabriel se encarnice más, los demás lo observan con diversión. Estan viendo a una verdadera bestia. En ese momento es  cuando se da cuenta. Tras los griteríos de alrededor y los silbidos de sus amigos. Le está pegando a un simple novato. Gabriel se retira del cuadrilátero dejando los guantes a un lado. Escupe el seguro y corre a ducharse. Así, por mucho que le pegue a mil sacos o a mil novatos, no se calmará.
-Tío. Tienes que pelarte -¿Qué? –Gabriel pasa su mano por las ondulaciones cobrizas con pena –Si. Ya sabes que nos queda un mes apenas. -¿Ya? ¿Tan pronto? –se detiene a mirar la cabeza de su amigo. Tiene el pelo rapado al 1 y un repelus le recorre el cuerpo. No quiere cortarse el pelo, pero tampoco quiere irse a ningún lado –Vale. –Contesta seco. De repente el tiempo se le ha venido de golpe encima. Recorre los pasillos para sacar las cosas de su taquilla y comprueba en los corchos de la pared que , efectivamente, quedan algo más de 20 días para partir.

Llega a casa agotado, como casi siempre. Giselle está concentrada dibujando. Observa el bote encima del mueble, esta casi lleno. -Valla, casi lo has llenado tu sola en un día. Eso es muy bueno –ambos se sonríen y Gabriel escribe: "Necesito tiempo para saber lo que siento y si valió la pena todo esto".
 Lo dobla varias veces y lo guarda dentro del bote. Se quita la chaqueta azul marina y se sienta junto a ella en el sofá. Esta pensativa, mirándolo fijamente, hace unos días ,quizá se hubiera aterrado o cabreado de que lo mirara tan profundamente, pero ahora, le da exactamente igual. -¿Puedo dibujarte? -¿Dibujarme? Bueno, lo que quieras pero… ¿Qué hago? –Nada, no hagas nada. Solo mantente quieto. Vas a ser mi modelo a partir de ahora –le saca la lengua mientras se cruza de piernas junto a él. Aprovecha tan corta distancia para observarlo mejor. –Los modelos están sobrevalorados, hay chicos mucho más guapos en la realidad sin tener que salir en la tele - Cierto, estas tu aquí, enfrente mía sin que me hayas derretido por tus encantos –Lo mismo digo- sonríe –Pero no te he derretido porque no he querido eeh que conste. Giselle dibuja detenidamente trazo tras trazo cada parte de su cara. Cada facción y cada musculo. Es perfecto, al igual que se percibe en el dibujo.

25.Solo esta permitido soñar


Todo el dia se paso Giselle llorando, agarrada a sus piernas en el sofá de cuero. Todo lo que hacia le recordaba la escena anterior. Asi que no podía hacer mas que sentarse tranquilamente a llorar. El la observaba desde la puerta de su habitación.Ella había perdido la mirada en la nada. Y las lagrimas si no fuera por los dos paquetes de pañuelos que había gastado habrían conseguido inundar el salón de su casa.

 Se sentía cabreado, con ganas de gritar o de pegarle a alguien y si no fuera porque aquella chica lo necesitaba lo hubiera hecho, no hubiera tardado mas en coger las llaves y largarse. Huir de la realidad. Pero por una vez, su realidad era mas dulce de lo que nunca lo había sido antes.
-Vamos a ver- dijo al fin él tras pensar detenidamente lo que podría hacer para animarla- No soy muy bueno en esto de animar a la gente pero… Asi no puedes estar Giselle. Hay que empezar de cero ¿recuerdas? Yo solo te voy a dar un empujon y este va a ser el empujon- Ella lo mira expectante. Con la mirada apagada lo observa moverse con rapidez por toda su casa y coger ágilmente un bote y papel –Aquí vamos a anotar todo lo que queremos. Todo con lo que soñamos. Pero todo lo que anotemos tendremos que hacerlo realidad. No valen malos pensamientos. Solo se esta permitido soñar –Ella sonríe y coge un papel y escribe. Lo enrolla y lo guarda en el bote –Este será el primero - ¿Me lo puedes decir? –Su sonrisa le da fuerzas. Ganas de empezar de cero –No. Es secreto – le saca la lengua mientras se seca aun varias lagrimas – Pues yo si te dire el mio: Mi primer sueño es cumplirlos todos. Pero mi segundo será… -Coge otro papel y escribe sobresaltando las letras: Deja de llorar, porque tienes una sonrisa preciosa.- Recuerda. Todo lo que escribamos y guardemos aquí, será secreto pero debemos hacerlo realidad ambos. –Ambos se miran a los ojos y tras sonreírle, Giselle le muestra a Gabriel su sonrisa mas débil. –No se si podre – aparta su mirada -Claro que podras- le agarra la mano. -Juntos podremos
Después de esto ambos se quedan durmiendo en el sofá. Toda la noche Gabriel ha estado con ella. Contándole alguna anécdota graciosa para que se riera o simplemente hablando de cuando eran pequeños. No sabe cómo pero ha conseguido hacerla sonreír y eso es más que suficiente.
Es un buen amigo. El mejor que he tenido nunca. El me ha hecho sonreir en un dia como este e incluso me han dado unas ganas terribles de besarle como muestra de agradecimiento, pero es mi amigo, y no quiero perder a alguien como el por una estupidez como esa.
A la mañana siguiente Gabriel despierta temprano. Acostado en el sofá con Giselle entre los brazos. Ayer hablaron hasta tarde y ambos se han quedado durmiendo así. Sus cabellos dorados le tapan la cara, la cual mantiene apoyada en su pecho. Cuidadosamente, tras observarla respirar se levanta dejándola en el mismo lugar pero esta vez apoyada en el cojín.
Desayuna y se va. Dispuesto a hacer lo que su mente tantos días ha estado maquinando. Sus pies andan solos.

lunes, 24 de junio de 2013

24.No depender de nadie...


Traga saliva y tras pensar un por qué Giselle responde con un nudo en la garganta –Quería hacerlo yo sola. Empezar de nuevo yo sin depender de nadie-el la escucha atento mientras miles de sentimientos chocan contra su cuerpo – Genial . Esto es cojonudo. ¿Me llamas para que vaya contigo a por tu teléfono y no para que te acompañe a tu antigua casa? Vale, vale. !Podría haberte hecho…¡ -la idea le calienta aun mas y le come por dentro – Podría haberte hecho lo que te ha hecho o algo peor. Tuviste suerte de dejarlo seco porque si dice de no rendirse… Y te hubiera puesto la mano encima… Yo no estaba ahí para salvarte –Giselle llora cabizbaja mientras escucha a Gabriel. Este tiene ganas de gritar, de matarlo ahora mismo pero ella lo necesita y no piensa dejarla sola. –Siento si he sido duro –Suspira mientras vuelve a tomar asiento a su lado –Lo estas pasando muy mal y yo soy un imbécil. Vámonos a casa anda.

 

Caminan en silencio hasta llegar a casa. El móvil de Giselle suena y suena. Se pone nerviosa, ambos se miran y saben de antemano antes de mirar la pantalla del pequeño artilugio quien es –No se lo voy a coger –dice mientras se seca las lagrimas. Coge el teléfono y tras comprobar lo evidente, lo apaga. –Esta cabreado y a la misma vez con el ego subido. No se como he permitido eso. Es que… Necesitaba que me besara una vez mas – No hay que depender de nadie Giselle – Su voz suena triste. Ausente. Y es que esas palabras en algún rincón de su alma le duelen, y mucho. Pero otra parte de él solo esta pensando en una cosa. Y aun tiene que analizar todo lo que esta pensando, todo lo que esta sintiendo en ese momento. –Ya… Lo se pero, estaba harta de sentirme un patito feo. Quería solo un poco de cariño. En vez de besarte a ti como la otra vez… -agacha la cabeza vergonzosa y triste, mucho mas calmada –No fue una tontería… En realidad no estuvo nada mal –la intenta animar, pero sabe que no sirve. El no puede decir nada para animarla ahora mismo.

miércoles, 19 de junio de 2013

23.Rota


La llamada de Giselle a Gabriel desde su móvil al centro de entrenamiento desconcierta tanto a el como a sus compañeros. Nadie lo ha llamado nunca. Se quita como puede los guantes de boxeo después de dar un par de ganchos como Montero le enseño el otro día. No sabe muy bien por qué pero el hombre se ha empeñado en enseñarle un par de golpes. El acepta sus lecciones con tal de que lo deje pelear algún día contra otro de la cuadrilla. Quiere saber hasta donde es capaz de dejar KO a un contrincante. Se echa la toalla al suelo y va hacia el teléfono

 -¿Giselle? –se escuchan sollozos -¿Gabriel? –dice la voz dulce de la chica rota -¿Puedes venir a la plaza de España? Necesito hablar contigo. -¡¿Qué?¡ Me estas asustando Giselle –Lo… siento… Debí haberlo dicho pero he ido a mi casa- El corazón de Gabriel late con mas fuerza. La nota increíblemente mal – Si. No tardo nada. –Cuelga con rapidez y con rabia. Tiene ganas de darle un puñetazo a la pared ahora mismo. Pero las energías las utiliza para ducharse con rapidez y cambiarse de ropa aun con la piel húmeda.

Coge el primer metro y en menos de 20 min ya esta en la plaza de España. Su corazón cabalga por si solo. Se deja resbalar entre la gente y al fin llega.

La ve con la misma ropa de antes y dos maletas. Sentada en un banco guarda su cara entre sus manos. Se acerca mas y mas a ella y la oye sollozar. Se sienta a su lado y le pasa un brazo por encima, esta levanta la cabeza y lo observa con los ojos encharcados. Lo agarra fuerte y no lo suelta. Haciendo que su chaqueta empape con rapidez todas sus lagrimas.

Asi permanece un buen rato hasta que al fin deja de llorar. El le acaricia la cara intentando secar con la yema de sus dedos todas sus lágrimas. -¿Qué ha pasado? –Que soy una mierda. Una estúpida –Eh, no digas eso- sujeta su rostro para que la mire fijamente a los ojos –Cuéntamelo todo. –Es.que.no.puedo- comienza a agobiarse, respira profundamente y explica detalladamente todo lo ocurrido mientras la cara de Gabriel iba transponiéndose por segundos -¿Por qué lo hicistes? ¿Por qué te fuiste sin decirme nada?

martes, 18 de junio de 2013

22.Estúpida


Después de haberlo hecho dos veces seguidas, forzadas y sin parar, Giselle ya no puede más. Ni física ni psicológicamente y el tampoco, se ha dejado el gimnasio y con las drogas tiene menos aguante. Esta rendido, boca abajo en la cama.

Se ha intentado resistir pero no puede. Es débil y lo sabe. Comienza a llorar desconsoladamente, en silencio, sin despertarlo.
Se pone en pie, dejando las sabanas de seda para él y vestirse lo mas rápido que puede. Comienza a abrir cajones, en silencio y se tumba en el suelo para coger de debajo de la cama una vieja maleta. No se entiende. Debería haberse opuesto. Ha sido una débil de mierda y él un mal nacido. Sus lágrimas resbalan por su cara con mayor velocidad. Siente el desconcierto en su cuerpo. Por un lado echaba de menos sus besos pero hoy ha sido demasiado brusco. Ella no quería, pero tampoco puso demasiada resistencia. Vacía con rapidez cajones y cajones en la maleta y sale de la habitación. Con los ojos encharcados y sintiéndose sucia. Lo contempla desnudo, boca abajo en  la cama una vez mas y esta vez sí. Le dice adiós a Marc para siempre.

No tiene mucho tiempo, pero si el suficiente como para coger todas sus botellas de alcohol y vaciarlas completamente en el fregadero. Deja la carta que antes guardaba en su chaqueta en el mueble de la entrada y sale de ahí corriendo. Con el rabo entre las piernas.
Llora desconsoladamente. Llora sabiendo que no puede hacer nada, el pasado, pasado está. Se ha equivocado una vez mas pero no volverá a equivocarse.  Se siente sucia. Vacía y como una completa idiota. El ruido de las ruedas de las maletas que lleva retumba en su cabeza como banda sonora de sus pensamientos. Le escuecen los ojos de tanto llorar. Querría gritar en ese momento. Gritar al cielo lo estúpida que se siente y lo débil que es. La rabia que le tiene al mundo por que existan personas así. No sabe con exactitud como se mantiene de pie. Le pesa el cuerpo. Como si toda la culpa del mundo le hubiera caído desde el cielo a los hombros. Toda la culpa de su error la tiene ella y sus actos

martes, 11 de junio de 2013

21.Sucia


-Sabes que no puedes vivir sin mi. Nadie te dará la mitad de lo que te puedo dar yo –A Giselle esas palabras mas que entristecerla, la joden. Son muchos los meses que no se siente deseada por nadie. Tiene el impulso de lanzarse a la debilidad de sus brazos o de poner por encima su orgullo y salir de allí corriendo. Es mucho que meditar en muy poco tiempo. Sintiendo como el pecho de Marc se mueve al ritmo de una respiración entre cortada y como su aliento , dulce con sabor a alcohol, azota su cara. Poco a poco se va acercando mas y acaban besándose. Un beso que lejos de ser un beso traicionero es un beso que le trae demasiados recuerdos. Se deja llevar, a su pesar. Sus manos, que antes estaban pegadas a la pared , ahora se resisten menos y campas a sus anchas por el cuerpo del chico. El sonríe mientras abre mas la boca de Giselle. Dejando que su lengua abra la puerta de la locura ala que siempre han sido presos. Se confían ambos. Convierten ese beso en un beso lleno de rencor y añoranza por parte de ambos. Pero el lejos de conformarse, pide más. Marc desabrocha con prisas botón tras botón de su chaqueta y de su camisa. Ella aparta sus labios de los suyos para mirarlo una vez mas con rencor y empujarle intentando quitárselo de encima. Se lo ha pensado mejor. La sube a sus caderas y apoyándose en la pared y en los muebles cada ciertos pasos Marc besa cada parte de Giselle que sabe con certeza que la debilitan. Comienza por el cuello, bajando hasta el escote y vuelve a su boca. Llegan a la habitación. Giselle comenzó a resistirse pero beso tras beso sus fuerzas pierden intensidad en su cuerpo. Intenta empujarlo una vez mas, pero a él parece que le divierte. La empuja para que caiga al colchon, entre las sabanas de seda.  A pesar de todo. Sus besos le pierden. Debilitan a Giselle, haciéndola sentir viva. Desabrocha el botón de su vaquero y lo tira al suelo. Sin mas ropa que su ropa interior y la toalla que le envuelve a el la cintura. El esta encima por tanto, poco le dura su ropa interior. –Buena chica- dice tras quitársela y ver como Giselle aparta su mirada. Le agarra las manos impidiendo cualquier movimiento

 

sábado, 8 de junio de 2013

20.Amenazante


-¿Qué haces aquí? –su voz la vuelve a despertar. Su corazón debería estar a mil por hora pero ahora, al escucharlo parece que se ha calmado. –Vengo a recoger mis cosas, tranquilo que no te molesto. Giselle entra directa al baño, a unos pasos de el, sin apartar su mirada de sus ojos oscuros y enrojecidos, se agacha a coger del mueble sus cremas que aun siguen ahí. – Todo sigue donde estaba- dice el observándola serio. –Mas te vale que así sea - ¿O si no que me vas a hacer? –su voz suena amenazante pero Giselle no se achanta, esta vez no. –Denunciarte tal vez -¿Denunciarme? –Una risa seca le pone los pelos de punta. Tiene ojeras. Muchas serán las noches que no haya dormido bien, delante de la tele con alguna botella de alcohol en la mano o delante de alguna puta barata. Camina decidida hacia la cocina, donde se encuentra dos botellas vacias y una a mitad. Le da un trago. El por supuesto, la sigue desde detrás. Atento a cada movimiento. -¿Por qué no vas a ponerte algo de ropa y me dejas en paz? –Que pasa ¿Te intimido? –extiende los brazos dejando que sus músculos se marquen mas – No, no me intimidarías nunca, después de lo que ocurrió. Mete en el bolsillo unas fotos pegadas en el frigorífico y otra vez, apartándolo de la puerta se dirige hacia el dormitorio. –Eh eh. Espera Giselle. –La coge del brazo, tirando asi todas las cremas al suelo –No te iras así como así. Cogerás todas tus cosas y te piraras -¿Ah no? Pues eso es justo lo que pensaba hacer. –Ambos se miran fijamente a los ojos, con rencor. Como si fuera una bomba a punto de explotar y los dos tienen la mecha de esa bomba y el mechero justo a unos centímetros–No. El aprieta su brazo y la atrae hacia él. Haciendo que Giselle no le quede otra que agarrarse a sus hombros para no caerse. Unos minutos de silencio son los que se quedan entre ambos –Eres un imbécil –Dice ella finalmente. Lo quiere, lo sabe. Sigue teniendo ese algo que le vuelve irresistible para ella, pero ese amor que un día hubo hoy no queda ni la mitad. – Y tu una sosa –bromea él. –Sigue sin soltarla, la agarra fuerte mientras una mueca aparece en su cara -¿Sosa? Ya claro, por eso te fuiste con otras- Lo empuja y logra apartarlo. Camina rápida por la casa pero la vuelve a frenar. Esta vez mantiene su brazos a sus dos lados contra la pared. No la dejara que se mueva. –Déjame. Ni me toques- le ruega.  –Así me gusta, que me rueges nena –Él la mira fijamente a los ojos y ella hace lo mismo. Ha cambiado mucho en los últimos años, se ha vuelto un verdadero imbecil.

viernes, 7 de junio de 2013

*19.Deseada*


Ha pasado ya una semana desde aquel beso y Giselle ya no puede más. Se siente mal, por Gabriel que apenas le dirige la mirada y por ella. Necesita sentirse deseada. Necesita aire fresco en su vida. Una locura. Cumplir sus metas. Sabe que no  hará nada si permanece allí, durmiendo en el sofá de un amigo el cual ni la mira como a una chica si no como a su hermana pequeña. Coge las llaves que le dio el guardia y anda hasta su anterior piso. Decidida, con la carta en un bolsillo de la chaqueta y el móvil en el otro. Aprieta con fuerza las llaves a la palma de su mano. Portón 23, aquí es.  Mira hacia arriba, los balcones con flores perfectas adornan la fachada del bonito edificio. Abre la puerta y mira el buzón, coge un par de cartas a su nombre y se las guarda. Suspira. Esta nerviosa. No se había enfrentado de nuevo a el desde el accidente y no sabe como va a reaccionar. Esta ansiosa por verlo pero ala misma vez asustada .-Quien no arriesga, no gana –se repite. Sube las escaleras hasta el primer piso y abre con lentitud la puerta. Hay corriente en el pasillo, las cortinas se mueven lentamente empujadas por el viento. Camina lenta hacia el salón comprobando que no hay nadie, aunque toda la casa esta un poco desordenada. La tele esta apagada, por lo que es probable que no este en casa.

Ha sido una decisión precipitada la de venir aquí, no lo sabe ni Gabriel pero es que necesitaba respuestas. Necesitaba coger sus cosas y olvidarse de todo para siempre. Quiere darle un sentido a su vida. No dejarse arrastrar por las situaciones. Recorre de nuevo el pasillo y lo que este conlleva ,recuerdo tras recuerdo. Cuando la cogía en brazos manchada de harina y la llevaba hasta la ducha donde se duchaban juntos la mayoría de veces. Decide ir al baño en primer lugar, su dormitorio aun no puede… Suspira una vez más. Abre la puerta lentamente y para su sorpresa allí se lo encuentra. Con una toalla liada ala cintura, su pelo negro echado hacia atrás y sus lunares en la espalda que a ella tanto le vuelven loca. Se asusta. El corazón le pega un bote haciendo que casi se caiga redonda allí mismo –¡Joder que susto! –grita mientras se pone la mano en el pecho .El la mira aun mas estupefacto que ella a él. Ninguno sabe que hacer ni que decir. –Creí que no estabas- se recompone Giselle, apretándose el cinturón de su chaqueta .