Fruto de mi mente un poco enlocuente .Mis paranoias son indescriptibles .Abre tu mente al leer cada palabra salida de mi corazon .No intentes enterdeme ,soy demasiado extraña y me encanta .Dedicate a vivir .Disfruta de la vida y de los momentos buenos ,solo quedate con la leccion que conseguistes aprender de los momentos pesimos .

viernes, 7 de junio de 2013

*19.Deseada*


Ha pasado ya una semana desde aquel beso y Giselle ya no puede más. Se siente mal, por Gabriel que apenas le dirige la mirada y por ella. Necesita sentirse deseada. Necesita aire fresco en su vida. Una locura. Cumplir sus metas. Sabe que no  hará nada si permanece allí, durmiendo en el sofá de un amigo el cual ni la mira como a una chica si no como a su hermana pequeña. Coge las llaves que le dio el guardia y anda hasta su anterior piso. Decidida, con la carta en un bolsillo de la chaqueta y el móvil en el otro. Aprieta con fuerza las llaves a la palma de su mano. Portón 23, aquí es.  Mira hacia arriba, los balcones con flores perfectas adornan la fachada del bonito edificio. Abre la puerta y mira el buzón, coge un par de cartas a su nombre y se las guarda. Suspira. Esta nerviosa. No se había enfrentado de nuevo a el desde el accidente y no sabe como va a reaccionar. Esta ansiosa por verlo pero ala misma vez asustada .-Quien no arriesga, no gana –se repite. Sube las escaleras hasta el primer piso y abre con lentitud la puerta. Hay corriente en el pasillo, las cortinas se mueven lentamente empujadas por el viento. Camina lenta hacia el salón comprobando que no hay nadie, aunque toda la casa esta un poco desordenada. La tele esta apagada, por lo que es probable que no este en casa.

Ha sido una decisión precipitada la de venir aquí, no lo sabe ni Gabriel pero es que necesitaba respuestas. Necesitaba coger sus cosas y olvidarse de todo para siempre. Quiere darle un sentido a su vida. No dejarse arrastrar por las situaciones. Recorre de nuevo el pasillo y lo que este conlleva ,recuerdo tras recuerdo. Cuando la cogía en brazos manchada de harina y la llevaba hasta la ducha donde se duchaban juntos la mayoría de veces. Decide ir al baño en primer lugar, su dormitorio aun no puede… Suspira una vez más. Abre la puerta lentamente y para su sorpresa allí se lo encuentra. Con una toalla liada ala cintura, su pelo negro echado hacia atrás y sus lunares en la espalda que a ella tanto le vuelven loca. Se asusta. El corazón le pega un bote haciendo que casi se caiga redonda allí mismo –¡Joder que susto! –grita mientras se pone la mano en el pecho .El la mira aun mas estupefacto que ella a él. Ninguno sabe que hacer ni que decir. –Creí que no estabas- se recompone Giselle, apretándose el cinturón de su chaqueta .

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