Fruto de mi mente un poco enlocuente .Mis paranoias son indescriptibles .Abre tu mente al leer cada palabra salida de mi corazon .No intentes enterdeme ,soy demasiado extraña y me encanta .Dedicate a vivir .Disfruta de la vida y de los momentos buenos ,solo quedate con la leccion que conseguistes aprender de los momentos pesimos .

sábado, 27 de julio de 2013

38.El arte en su cuerpo


Pasan el día entero juntos. Viendo películas hasta que Giselle se aburre. Se pone en pie, levantándose del sofá y por tanto, de sus brazos, y camina por la casa hasta un maletín suyo junto a un caballete improvisado–Vamos a pintar -¡¿A pintar?¡ ¿Enserio? –Si -¡Pero si dibujo fatal! -¿Y? –Pues que es mejor que dibuje un mono ya te lo digo yo –Ella coge un pincel y lo moja en un bote, después, se lo pasa a Gabriel por la cara, dejándole un manchurrón azul–Vamos a pintar a nuestra manera. Yo intentare no mancharte las vendas de la espalda ¿Vale? –Entonces él, que aún se había quedado un poco parado agarra otro pincel más grande y repite la jugada. La casa amueblada con muebles de color blanco hueso y marrones tierra acaba salpicada por pinturas y pinturas de colores. Las paredes… los sillones… Pocos sitios se libran de los brochazos perdidos. Sonríen mientras corren por la casa con los pinceles en la mano. Gabriel se quita la camiseta blanca completamente manchada y coge otro pincel, uno en cada mano para perseguir mejor a Giselle. Otra pincelada en la cara, él le dibuja a ella una sonrisa en la mejilla, baja con el color rojo por su cuello hasta su escote. Se queda parada, como si estuviera anestesiada y se deja pintar. Esta acorralada en el pequeño pasillo con dos pinceles pintándola de arriba debajo de color rojo y verde. El otro pincel le pinta lo poco que enseña de barriga. Aprovecha para observarlo mejor, así sin camiseta y con una gran venda cubriéndole desde la espalda hasta el pecho. -¡Eso no es justo me has dejado tonta¡ -él sonríe ampliamente –Claro que es justo –No. No lo es – Coge su pincel y sigue su línea de abdominales . Persiguiendo cada marca de dureza en su cuerpo y provocándole a él la misma sensación. Hasta subir a su cara y pararse en su boca. Allí ella decide parar de pintarlo de azul y lo besa.
 

37.¿Cómo ser valientes?


Gabriel va solo con Héctor para hacerse el carnet. En una semana. Una simple semana zarparan a otro lugar. Se hace las pruebas medicas pertinentes y firma. El hombre, mayor de unos 50 años y pelo blanco le hace la siguiente pregunta –Bien. Ya sabéis los riesgos que hay en esta guerra, te toca hijo, decir quién quieres que sea perteneciente de todos tus bienes, la persona que debe enterarse de tu muerte y la persona a la que irán todas tus pertenencias. Escriba el nombre en la casilla de la izquierda. Gabriel suspira, cierra los ojos y aprieta el bolígrafo antes de escribir : Giselle Ruiz Armados

 

Vuelve a casa trise, decaído, suspirando antes de abrir la puerta. Una sonrisa, una simple sonrisa de fuerza, intentando ocultar el dolor de lo que serán 2 o 3 años fuera …

Abre la puerta y allí esta ella, con un cuaderno en las piernas y sus ondulaciones rubillas recogidas en una coleta. Escribe y escribe con rapidez, una rapidez pasmosa . Al terminar, arranca la hoja y la arruga tirándola al suelo –Si escribes así nadie querrá un libro tuyo… -Es que no me gusta, es muy feo …

 

“¿Cómo ser valientes si tenemos miedo a caer? ¿Cómo ser fuertes si sabemos q nuestras vidas pueden derrumbarse con un solo paso en falso?
Y todos los días me miré al espejo .Repitiéndome quien era yo y que hacía en este mundo sin control .Porque me lastimaban ,porque no hacía nada .Y entonces comprendí que yo soy todo aquel que me rodea ,que yo soy todo lo que hago ,todo lo que digo . Y entonces comprendí que la vida no era para preguntar mas porque jamás hallaría una respuesta cuerda. La vida es para vivirla, exprimir tus últimos instantes y hacerlos únicos. La vida es para saltarse las reglas de vez en cuando.”
 
-Pues a mi me encanta –dice Gabriel tras leerlo -¿Enserio? –Si. Totalmente enserio. Es muy bueno

jueves, 18 de julio de 2013

36.Extrañamente enamorado


Al día siguiente Gabriel ya esta mucho mejor. Se levanta del sofá y se viste con algo de ropa de Héctor aunque a el mismo le quede grande . Ella lo ayuda, mete sus brazos por los agujeros correspondientes ante la atenta mirada de él. –Quien me lo iba a decir a mi. Yo que nunca creí en el amor ni quise creer en el acabaría enamorándome de una chica a la que apenas conozco de un año y justo unos días antes de marcharme . Estoy perdiendo facultades… -¿Qué piensas? –Giselle lo mira sonriendo. Se había quedado empanado mirándola –En nada… -Venga, que te he pillado… -Nada, solo me preguntaba si me quedare con alguna cicatriz mas… -Bueno, piensa el lado positivo. Todo personaje principal en un libro tiene algo que lo caracteriza… -Si. Lo mío serán las cicatrices ¿no? –No. Iban a ser tu pelo y tus ojos grisáceos pero ahora ya  el pelo… -Uff no me lo recuerdes. Suficiente mal humor me dio al cortármelo imagínate cuando me mire al espejo –Pero si sigues estando igual de guapo… -No. –Si. Si lo estas –Él sonríe por el piropo. Termina de colocarse las botas y con ayuda de Héctor llegan en su coche hasta su casa

-Gabi…. Creo que va siendo hora de que te pases por el centro y eso… Lo último que te falta es tu carnet… -¿Carnet? Para qué? –Bueno… Es un carnet que se hace por si te pasa algo sepan quién eres, donde vives, que grupo sanguíneo eres… Y en casos extremos para decidir quien se quedara con tus bienes gananciales…

lunes, 15 de julio de 2013

35.No quiero que me dejes


Gabriel la mira divertido a pesar del dolor -¿Acaso te da igual que te partan la cara? –Por ti si. Me da igual si me matan ahí mismo si hace falta –Giselle se acerca con lentitud a sus labios y los besa apasionadamente, un beso capaz de curar cualquier mal, cualquier dolor del universo –Te quiero –dice mientras acaricia con suavidad sus heridas. Esta vez es él el que la besa. Tras separarse Giselle lo observa -¿Qué le ha pasado a tu pelo? –Bueno… Gajes del oficio… Ya te lo habrá contado Héctor. –Si… -Giselle contesta seria, acariciándole las orejas, perfectamente al aire. –No quiero que te vayas… No quiero que me dejes... –Giselle lo mira fijamente, haciendo que el alma se le parta en dos. Nunca antes había sentido tanta pena al mirar al alguien a la cara –No me iré mucho tiempo… -¿Cuánto? – Héctor sale de la cocina con una bandeja otro vaso de agua y una caja de pastillas, cortando justo a tiempo la conversación –Bueeenoo campeón, te tienes que tomar dos de estas para que no te duela tanto y supongo que con un poco de alcohol y tiempo se te pasará todo -Giselle observa la conversación entre los dos hombres, parecen pulidos a la perfección por un buen escultor. Gabriel extiende el brazo y como puede, se come la sopa caliente que Héctor le ha preparado – Agg esto esta asqueroso… -Es lo que tiene la comida de sobre. Listo en 3 minutos Jajajaj, mi anterior novia lo llamaba “su especialidad” Las mujeres no podéis reconocer que cocináis mal ehh –Giselle se ríe, parece buen tipo.

34.Loco si, pero por ti.


 Giselle se lo pone por encima del pijama, quedándose con la camiseta de Gabriel puesta. Héctor, al darse cuenta de la camiseta sonríe ampliamente soltando una carcajada al aire. –Ahora lo entiendo todo –Ella lo mira, extrañada, sin lograr entender nada -¿El qué? –La camiseta… La pelea… -¿Qué tiene que ver la camiseta? –Giselle se siente incómoda en este momento, tras recordar las caricias por todo su cuerpo se ruboriza. –Pensé que mi amigo se había vuelto loco de remate. Ahora, entiendo que se ha vuelto loco, pero por ti. –Ese comentario hace que Giselle se ponga roja como un tomate. -¿Tú crees? –Claro que lo creo. Lo conozco bastante tiempo. Desde el principio había algo especial entre vosotros… -Giselle sonríe tímidamente mientras se gira para observar a Gabriel, durmiendo. De repente comienza a removerse en el pequeño sofá. Se arrastra apartando las gasas y toallas hasta llegar a centímetros de su cara. Gabriel abre los ojos con lentitud –Por favor. Dime que esto es el cielo y no un hospital… -Giselle sonríe y se acerca a besarlo en los labios dulcemente mientras una lágrima más recorre todo su rostro –Ni el cielo ni un hospital amor. Estoy en casa de tu amigo. –Gabriel sonríe con dificultad -¿Me has dicho amor? –Si… -Intenta incorporarse pero no puede. El dolor vuelve a tumbarlo y retorcerlo –Shhh no lo intentes –Le repite mientras le coloca un cojín en el cuello –Pero –Nada de peros chico, ya has oído a la señorita –Héctor le acerca a los labios un vaso de agua el cual acepta y se lo bebe en pequeños tragos -¡¿Por qué lo has hecho?! –Se lo merecía, por ponerte la mano encima –Pero… Eso fue también culpa mía.. –No. No lo fue. Así ese hijo de puta no volverá a molestarte más si es que sale del hospital… -Giselle asiente triste y vuelve a besarlo en los labios -¿Te vio alguien? – Pregunto Héctor curioso-Creo que no. Salí de allí a tiempo… -¿Cómo te hizo lo de la espalda? – Giselle no podía parar de pensar en el dolor que ha tenido y tiene que estar pasando -Puff –Gabriel se echa las manos a la cabeza intentando recordar –Con una lámpara. Justo cuando me iba a ir cogió una lámpara y me la estrello en la espalda –Hijo de puta… -Dice Giselle entre dientes –No sé como se me pasó por la cabeza uff –Shh tranquila- Gabriel le acaricia la cara como puede, respirando con pesadez –Bueno… Creo que os debo dejar solos parejita… -Héctor mira a Gabriel sonriente y se señala la camiseta para indicarle que sabe lo que sucedió anoche, este sonríe y al fin, se quedan solos en el salón. –Gabriel. Estas loco. –Lo mira fijamente a los ojos- Eres el tio que se ha jugado la vida por mi ya dos veces. Eso nadie lo había hecho antes…

sábado, 13 de julio de 2013

33. Lo quiero, me quiere.


-No le queda otra que quedarse aquí. Luego se mejorara y ya podrá volver a casa justo listo para …. Bueno para ya sabes… - Tengo que quedarme aquí –No tengo otra cama… Lo siento –Me da igual. Me quedare en el suelo si hace falta. No dormiré, pero no puedo irme y dejarlo así como así…-Héctor deja de desistir y le ofrece una esponja húmeda – Hay que quitarle toda la sangre, sino, no podremos ver la dimensión de las heridas -¿Tu sabes algo de esto? –Bueno… Algunos cursillos de primeros auxilios en el campo de batalla valdrán – Héctor trae un barreño con agua y Giselle comienza a limpiarle la sangre a Gabriel. Comienza con la cara. Quitándole todo rastro de sangre que pueda y viendo que tiene un corte en el labio y un moratón. Otra vez mas lagrimas caen por sus mejillas. Se peleo por ella. Por ayudarle… Con ayuda de unas tijeras acaba rompiendo la camiseta del chico quitándole toda la sangre del perfecto pecho esculpido y con ayuda de Héctor girándolo para ver la peor parte de su cuerpo. Su espalda. Llena de arañazos y pequeños cristales clavados. Giselle se lleva las manos a la boca intentando reprimir un pequeño grito. Eso no puede hacerlo. No puede ir sacándole incrustados de su espalda pequeños cristales no puede. Se queda a un lado. Mirando como Héctor lo hace lo más rápido posible antes de que se le pase el efecto del calmante o se desangre. Ella lo ayuda a desinfectarle y vendarle todas las heridas y se mantiene a su lado. –Dentro de poco despertará. Debes de tener hambre, te preparare un bocadillo – Giselle lo observa con pena. Lo besa una y otra vez deseando que sus besos le devuelvan a la normalidad. Deseando que el despierte radiante como esta mañana. –Al cabo de unos minutos Héctor sale de la cocina con un par de bocadillos y se sientan en el suelo. –Lo quieres ¿verdad? –dice el cortando el hielo –Mucho. No te imaginas cuanto… -El también te quiere … -Lo se. Pero no tardara mucho en irse… -Ya. Nos iremos dentro de poco. El corte de pelo es lo último. Por cierto… Deberías ponerte algo de ropa… En pijama no puedes ir por la vida … -No quiero ir a casa… -Pues ponte esto- Héctor se levanta con pesadez y se mete en su cuarto. Al rato, saca en su mano un pantalón corto…

 

miércoles, 10 de julio de 2013

32.Como un trapo


Corre metiéndose por los callejones. Las sirenas de la policía aun suenan detrás suya. Gabriel sabe que si lo pillan se quedara sin trabajo. Lo sabe. Y no puede permitírselo. Apenas tiene fuerzas para andar pero consigue llegar hasta el piso de su mejor amigo, a unas manzanas más cerca que el suyo.

Héctor abre la puerta asustado. Gabriel esta tendido en su portón como un trapo. –Haz algo ya, por favor -¿Pero que has hecho? –Pegarle a un hijo de puta – Gabriel tose con dificultad mientras se quita con la mano la sangre de la boca.

 

Giselle contenta prepara la comida. No hay mucha cosa en los armarios pero con lo que hay, es suficiente para preparar algo rico. El teléfono inalámbrico suena -¿Acaso funcionaba ¿ -Gabriel nunca recibía llamadas ni ella había visto nunca a este usándolo. Pensaba que lo tenia puesto ahí simplemente por pereza a guardarlo o algo así …

-¿Giselle? –Si. Soy yo… ¿Quién eres? –Soy Héctor el amigo de Gabriel… Veras es que… -A Giselle se le cae el alma al suelo. No puede describir con palabras lo que siente en ese momento como si se hubiera montado en una atracción y esta hubiera parado de golpe. Cuelga el teléfono y coge las llaves con rapidez. En un abrir y cerrar de ojos esta corriendo por las calles. Cree que aun lleva la camiseta de Gabriel y su parte de abajo del pijama , pero le da igual. Sube las escaleras de dos en dos y llama a la puerta. Héctor le abre y la deja pasar. Un tio que le saca dos cabezas, negro, con la sonrisa mas blanca que ha visto nunca. El olor a colonia de vainilla le envuelve nada mas pasar. Es un piso pequeño, pero acogedor. Nada mas girar la vista hacia el salón lo ve. Tendido en el sofá. Rodeado de toallas empapadas. -¿Qué le ha pasado? –Una pelea -¿Con quien? –Con Marc, es lo único que me ha dicho antes de quedarse medio ido… -¿Medio ido?! –Aver, es normal. Le he dado un calmante para el dolor… -¿Se pondrá bien verdad? –Si. Claro que si –Tenemos que llevarle al hospital Héctor- Giselle se acerca comprobando la cantidad de heridas que tiene en la cara y en el pecho –No. Al hospital no. El lo dejo bien claro -¿Por qué no?¡ -Porque si se enteran de que le ha dado una paliza a tu novio pierde su trabajo y estará fichado por la policía de por vida. Tendrá que ir a juicio y no podrá ir a la guerra… -¡¿Cómo que a la guerra?! -¿El no te lo ha dicho?- No… Ni lo de su pelo… -Giselle acaricia la cabeza del joven buscando en ella sus ondulaciones. Las lagrimas comienzan a caer por su rostro mientras le besa la comisura de los labios. Le da miedo tocarlo y hacerle daño. Levanta su mirada en busca de los ojos negros de aquel armario empotrado que tiene Gabriel como amigo -¿Y que vamos a hacer?