Fruto de mi mente un poco enlocuente .Mis paranoias son indescriptibles .Abre tu mente al leer cada palabra salida de mi corazon .No intentes enterdeme ,soy demasiado extraña y me encanta .Dedicate a vivir .Disfruta de la vida y de los momentos buenos ,solo quedate con la leccion que conseguistes aprender de los momentos pesimos .

miércoles, 10 de julio de 2013

32.Como un trapo


Corre metiéndose por los callejones. Las sirenas de la policía aun suenan detrás suya. Gabriel sabe que si lo pillan se quedara sin trabajo. Lo sabe. Y no puede permitírselo. Apenas tiene fuerzas para andar pero consigue llegar hasta el piso de su mejor amigo, a unas manzanas más cerca que el suyo.

Héctor abre la puerta asustado. Gabriel esta tendido en su portón como un trapo. –Haz algo ya, por favor -¿Pero que has hecho? –Pegarle a un hijo de puta – Gabriel tose con dificultad mientras se quita con la mano la sangre de la boca.

 

Giselle contenta prepara la comida. No hay mucha cosa en los armarios pero con lo que hay, es suficiente para preparar algo rico. El teléfono inalámbrico suena -¿Acaso funcionaba ¿ -Gabriel nunca recibía llamadas ni ella había visto nunca a este usándolo. Pensaba que lo tenia puesto ahí simplemente por pereza a guardarlo o algo así …

-¿Giselle? –Si. Soy yo… ¿Quién eres? –Soy Héctor el amigo de Gabriel… Veras es que… -A Giselle se le cae el alma al suelo. No puede describir con palabras lo que siente en ese momento como si se hubiera montado en una atracción y esta hubiera parado de golpe. Cuelga el teléfono y coge las llaves con rapidez. En un abrir y cerrar de ojos esta corriendo por las calles. Cree que aun lleva la camiseta de Gabriel y su parte de abajo del pijama , pero le da igual. Sube las escaleras de dos en dos y llama a la puerta. Héctor le abre y la deja pasar. Un tio que le saca dos cabezas, negro, con la sonrisa mas blanca que ha visto nunca. El olor a colonia de vainilla le envuelve nada mas pasar. Es un piso pequeño, pero acogedor. Nada mas girar la vista hacia el salón lo ve. Tendido en el sofá. Rodeado de toallas empapadas. -¿Qué le ha pasado? –Una pelea -¿Con quien? –Con Marc, es lo único que me ha dicho antes de quedarse medio ido… -¿Medio ido?! –Aver, es normal. Le he dado un calmante para el dolor… -¿Se pondrá bien verdad? –Si. Claro que si –Tenemos que llevarle al hospital Héctor- Giselle se acerca comprobando la cantidad de heridas que tiene en la cara y en el pecho –No. Al hospital no. El lo dejo bien claro -¿Por qué no?¡ -Porque si se enteran de que le ha dado una paliza a tu novio pierde su trabajo y estará fichado por la policía de por vida. Tendrá que ir a juicio y no podrá ir a la guerra… -¡¿Cómo que a la guerra?! -¿El no te lo ha dicho?- No… Ni lo de su pelo… -Giselle acaricia la cabeza del joven buscando en ella sus ondulaciones. Las lagrimas comienzan a caer por su rostro mientras le besa la comisura de los labios. Le da miedo tocarlo y hacerle daño. Levanta su mirada en busca de los ojos negros de aquel armario empotrado que tiene Gabriel como amigo -¿Y que vamos a hacer?

No hay comentarios:

Publicar un comentario