Corre metiéndose por los callejones. Las sirenas de la policía aun suenan
detrás suya. Gabriel sabe que si lo pillan se quedara sin trabajo. Lo sabe. Y no
puede permitírselo. Apenas tiene fuerzas para andar pero consigue llegar hasta
el piso de su mejor amigo, a unas manzanas más cerca que el suyo.
Héctor abre la puerta asustado. Gabriel esta tendido en su portón como un
trapo. –Haz algo ya, por favor -¿Pero que has hecho? –Pegarle a un hijo de puta
– Gabriel tose con dificultad mientras se quita con la mano la sangre de la
boca.
Giselle contenta prepara la comida. No hay mucha cosa en los armarios
pero con lo que hay, es suficiente para preparar algo rico. El teléfono
inalámbrico suena -¿Acaso funcionaba ¿ -Gabriel nunca recibía llamadas ni ella
había visto nunca a este usándolo. Pensaba que lo tenia puesto ahí simplemente
por pereza a guardarlo o algo así …
-¿Giselle?
–Si. Soy yo… ¿Quién eres? –Soy Héctor el amigo de Gabriel… Veras es que… -A
Giselle se le cae el alma al suelo. No puede describir con palabras lo que
siente en ese momento como si se hubiera montado en una atracción y esta
hubiera parado de golpe. Cuelga el teléfono y coge las llaves con rapidez. En
un abrir y cerrar de ojos esta corriendo por las calles. Cree que aun lleva la
camiseta de Gabriel y su parte de abajo del pijama , pero le da igual. Sube las
escaleras de dos en dos y llama a la puerta. Héctor le abre y la deja pasar. Un
tio que le saca dos cabezas, negro, con la sonrisa mas blanca que ha visto
nunca. El olor a colonia de vainilla le envuelve nada mas pasar. Es un piso
pequeño, pero acogedor. Nada mas girar la vista hacia el salón lo ve. Tendido
en el sofá. Rodeado de toallas empapadas. -¿Qué le ha pasado? –Una pelea -¿Con
quien? –Con Marc, es lo único que me ha dicho antes de quedarse medio ido…
-¿Medio ido?! –Aver, es normal. Le he dado un calmante para el dolor… -¿Se
pondrá bien verdad? –Si. Claro que si –Tenemos que llevarle al hospital Héctor-
Giselle se acerca comprobando la cantidad de heridas que tiene en la cara y en
el pecho –No. Al hospital no. El lo dejo bien claro -¿Por qué no?¡ -Porque si
se enteran de que le ha dado una paliza a tu novio pierde su trabajo y estará
fichado por la policía de por vida. Tendrá que ir a juicio y no podrá ir a la
guerra… -¡¿Cómo que a la guerra?! -¿El no te lo ha dicho?- No… Ni lo de su
pelo… -Giselle acaricia la cabeza del joven buscando en ella sus ondulaciones.
Las lagrimas comienzan a caer por su rostro mientras le besa la comisura de los
labios. Le da miedo tocarlo y hacerle daño. Levanta su mirada en busca de los
ojos negros de aquel armario empotrado que tiene Gabriel como amigo -¿Y que
vamos a hacer?
No hay comentarios:
Publicar un comentario