Giselle despierta con las sabanas como única ropa. Mira a su lado y lo ve
a el. Durmiendo con todas las sabanas marcadas a la perfección. Y su tatuaje en
la espalda al aire.- Es tan perfecto… -piensa- un suspiro se le escapa a
Giselle al recordar lo ocurrido anoche y no puede evitar que una risa tonta se
le dibuje en la cara. Se queda despierta, sin inmutarse de su lado,
observándolo .Tiene miedo a tocarlo y que desaparezca, tiene miedo a
despertarlo y que todo haya sido un
juego. Miedo a que suene el despertador y le indique que todo lo que siente en
estos momentos ha sido solamente un sueño más, uno de esos tantos en los que se
suele perder con facilidad. No sabe si tumbarse sobre su espalda… No sabe si
hacerse la dormida hasta que el despierte… O si levantarse y hacer como si nada
hubiera pasado… Ahora tiene miedo a cualquier reacción. A cualquiera. Porque si
le sonríe sabe que se enamorará. Si ni la mira la destrozara… Inspira el olor fuerte de la colonia de
hombre mezclada. Quien le iba a decir a ella que la vida la llevaría a vivir en
casa de un desconocido y acostándose con el. Quien le iba a decir que sería
capaz de arrancarse la piel por no sentir ese sentimiento que casi acaba con su
vida anteriormente.
-Gracias –Dice Giselle antes de darle tiempo a incorporarse -¿De que? –Gracias por hacerme un poco mas fácil todo –Tranquila. Es gilipollas no te volverá a molestar más…
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