Giselle se lo pone por encima del pijama,
quedándose con la camiseta de Gabriel puesta. Héctor, al darse cuenta de la camiseta
sonríe ampliamente soltando una carcajada al aire. –Ahora lo entiendo todo
–Ella lo mira, extrañada, sin lograr entender nada -¿El qué? –La camiseta… La
pelea… -¿Qué tiene que ver la camiseta? –Giselle se siente incómoda en este
momento, tras recordar las caricias por todo su cuerpo se ruboriza. –Pensé que
mi amigo se había vuelto loco de remate. Ahora, entiendo que se ha vuelto loco,
pero por ti. –Ese comentario hace que Giselle se ponga roja como un tomate.
-¿Tú crees? –Claro que lo creo. Lo conozco bastante tiempo. Desde el principio
había algo especial entre vosotros… -Giselle sonríe tímidamente mientras se
gira para observar a Gabriel, durmiendo. De repente comienza a removerse en el
pequeño sofá. Se arrastra apartando las gasas y toallas hasta llegar a
centímetros de su cara. Gabriel abre los ojos con lentitud –Por favor. Dime que
esto es el cielo y no un hospital… -Giselle sonríe y se acerca a besarlo en los
labios dulcemente mientras una lágrima más recorre todo su rostro –Ni el cielo
ni un hospital amor. Estoy en casa de tu amigo. –Gabriel sonríe con dificultad
-¿Me has dicho amor? –Si… -Intenta incorporarse pero no puede. El dolor vuelve
a tumbarlo y retorcerlo –Shhh no lo intentes –Le repite mientras le coloca un
cojín en el cuello –Pero –Nada de peros chico, ya has oído a la señorita
–Héctor le acerca a los labios un vaso de agua el cual acepta y se lo bebe en
pequeños tragos -¡¿Por qué lo has hecho?! –Se lo merecía, por ponerte la mano
encima –Pero… Eso fue también culpa mía.. –No. No lo fue. Así ese hijo de puta
no volverá a molestarte más si es que sale del hospital… -Giselle asiente
triste y vuelve a besarlo en los labios -¿Te vio alguien? – Pregunto Héctor
curioso-Creo que no. Salí de allí a tiempo… -¿Cómo te hizo lo de la espalda? –
Giselle no podía parar de pensar en el dolor que ha tenido y tiene que estar
pasando -Puff –Gabriel se echa las manos a la cabeza intentando recordar –Con
una lámpara. Justo cuando me iba a ir cogió una lámpara y me la estrello en la
espalda –Hijo de puta… -Dice Giselle entre dientes –No sé como se me pasó por
la cabeza uff –Shh tranquila- Gabriel le acaricia la cara como puede,
respirando con pesadez –Bueno… Creo que os debo dejar solos parejita… -Héctor
mira a Gabriel sonriente y se señala la camiseta para indicarle que sabe lo que
sucedió anoche, este sonríe y al fin, se quedan solos en el salón. –Gabriel.
Estas loco. –Lo mira fijamente a los ojos- Eres el tio que se ha jugado la vida
por mi ya dos veces. Eso nadie lo había hecho antes…
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