Fruto de mi mente un poco enlocuente .Mis paranoias son indescriptibles .Abre tu mente al leer cada palabra salida de mi corazon .No intentes enterdeme ,soy demasiado extraña y me encanta .Dedicate a vivir .Disfruta de la vida y de los momentos buenos ,solo quedate con la leccion que conseguistes aprender de los momentos pesimos .

lunes, 15 de julio de 2013

34.Loco si, pero por ti.


 Giselle se lo pone por encima del pijama, quedándose con la camiseta de Gabriel puesta. Héctor, al darse cuenta de la camiseta sonríe ampliamente soltando una carcajada al aire. –Ahora lo entiendo todo –Ella lo mira, extrañada, sin lograr entender nada -¿El qué? –La camiseta… La pelea… -¿Qué tiene que ver la camiseta? –Giselle se siente incómoda en este momento, tras recordar las caricias por todo su cuerpo se ruboriza. –Pensé que mi amigo se había vuelto loco de remate. Ahora, entiendo que se ha vuelto loco, pero por ti. –Ese comentario hace que Giselle se ponga roja como un tomate. -¿Tú crees? –Claro que lo creo. Lo conozco bastante tiempo. Desde el principio había algo especial entre vosotros… -Giselle sonríe tímidamente mientras se gira para observar a Gabriel, durmiendo. De repente comienza a removerse en el pequeño sofá. Se arrastra apartando las gasas y toallas hasta llegar a centímetros de su cara. Gabriel abre los ojos con lentitud –Por favor. Dime que esto es el cielo y no un hospital… -Giselle sonríe y se acerca a besarlo en los labios dulcemente mientras una lágrima más recorre todo su rostro –Ni el cielo ni un hospital amor. Estoy en casa de tu amigo. –Gabriel sonríe con dificultad -¿Me has dicho amor? –Si… -Intenta incorporarse pero no puede. El dolor vuelve a tumbarlo y retorcerlo –Shhh no lo intentes –Le repite mientras le coloca un cojín en el cuello –Pero –Nada de peros chico, ya has oído a la señorita –Héctor le acerca a los labios un vaso de agua el cual acepta y se lo bebe en pequeños tragos -¡¿Por qué lo has hecho?! –Se lo merecía, por ponerte la mano encima –Pero… Eso fue también culpa mía.. –No. No lo fue. Así ese hijo de puta no volverá a molestarte más si es que sale del hospital… -Giselle asiente triste y vuelve a besarlo en los labios -¿Te vio alguien? – Pregunto Héctor curioso-Creo que no. Salí de allí a tiempo… -¿Cómo te hizo lo de la espalda? – Giselle no podía parar de pensar en el dolor que ha tenido y tiene que estar pasando -Puff –Gabriel se echa las manos a la cabeza intentando recordar –Con una lámpara. Justo cuando me iba a ir cogió una lámpara y me la estrello en la espalda –Hijo de puta… -Dice Giselle entre dientes –No sé como se me pasó por la cabeza uff –Shh tranquila- Gabriel le acaricia la cara como puede, respirando con pesadez –Bueno… Creo que os debo dejar solos parejita… -Héctor mira a Gabriel sonriente y se señala la camiseta para indicarle que sabe lo que sucedió anoche, este sonríe y al fin, se quedan solos en el salón. –Gabriel. Estas loco. –Lo mira fijamente a los ojos- Eres el tio que se ha jugado la vida por mi ya dos veces. Eso nadie lo había hecho antes…

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