-Sabes que no puedes vivir sin mi. Nadie te dará la mitad de lo que te
puedo dar yo –A Giselle esas palabras mas que entristecerla, la joden. Son
muchos los meses que no se siente deseada por nadie. Tiene el impulso de
lanzarse a la debilidad de sus brazos o de poner por encima su orgullo y salir
de allí corriendo. Es mucho que meditar en muy poco tiempo. Sintiendo como el
pecho de Marc se mueve al ritmo de una respiración entre cortada y como su
aliento , dulce con sabor a alcohol, azota su cara. Poco a poco se va acercando
mas y acaban besándose. Un beso que lejos de ser un beso traicionero es un beso
que le trae demasiados recuerdos. Se deja llevar, a su pesar. Sus manos, que
antes estaban pegadas a la pared , ahora se resisten menos y campas a sus
anchas por el cuerpo del chico. El sonríe mientras abre mas la boca de Giselle.
Dejando que su lengua abra la puerta de la locura ala que siempre han sido
presos. Se confían ambos. Convierten ese beso en un beso lleno de rencor y
añoranza por parte de ambos. Pero el lejos de conformarse, pide más. Marc
desabrocha con prisas botón tras botón de su chaqueta y de su camisa. Ella
aparta sus labios de los suyos para mirarlo una vez mas con rencor y empujarle
intentando quitárselo de encima. Se lo ha pensado mejor. La sube a sus caderas
y apoyándose en la pared y en los muebles cada ciertos pasos Marc besa cada
parte de Giselle que sabe con certeza que la debilitan. Comienza por el cuello,
bajando hasta el escote y vuelve a su boca. Llegan a la habitación. Giselle
comenzó a resistirse pero beso tras beso sus fuerzas pierden intensidad en su
cuerpo. Intenta empujarlo una vez mas, pero a él parece que le divierte. La
empuja para que caiga al colchon, entre las sabanas de seda. A pesar de todo. Sus besos le pierden.
Debilitan a Giselle, haciéndola sentir viva. Desabrocha el botón de su vaquero
y lo tira al suelo. Sin mas ropa que su ropa interior y la toalla que le
envuelve a el la cintura. El esta encima por tanto, poco le dura su ropa
interior. –Buena chica- dice tras quitársela y ver como Giselle aparta su
mirada. Le agarra las manos impidiendo cualquier movimiento
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