-Ah, no te había dicho nada. Pero
nos vamos. -¿Nos vamos? ¿A dónde? –Pues por ahí, a dar una vuelta o algo ¿no te
apetece? –Claro –Le muestra el dibujo y el mismo se queda asombrado. Lo ha
dibujado diez veces mas guapo de lo que es delante del espejo – ¡Buah¡ Dibujas
genial – gracias –De un salto Giselle se mete en el baño y se cambia mientras
que Gabriel hace lo mismo. Se viste arreglado pero informal y después de estar
esperándola un buen rato empieza a desesperarse -¿Estas lista? ¡Voy a echar
raíces! –¡Que si pesado¡ Me has pillado de improviso – Sale del baño con un
paso elegante, se ha dejado el pelo suelto por la espalda y un escote bastante
pronunciado. El vestido negro le sienta genial no cabe duda. Esta preciosa
–Vaya. Estas… Estas… Preciosa –dice finalmente con algo de trabajo, pues, se ha
quedado sin palabras –Gracias –Giselle, vergonzosa le deja un beso en la
mejilla mientras él, aun sigue mirándola con los ojos abiertos como platos.
Salen a la calle a cenar algo –Ahora me vas a dejar a mi como un chico
del monton junto a una chica salida de una revista –Gabriel, se atreve a
cogerle la mano y darle un beso en esta. Ella sonríe ampliamente al ver lo
guapo que esta y lo, se atreve a pensar que interesado por ella –Que va. Tu
nunca dejaras de ser un chico de película. Caminan un par de calles hasta
llegar a un restaurante tailandés. -¿Has estado aquí alguna vez?- Giselle se
enreda el pelo en el dedo mientras coge asiento –En mi vida. Pero era el sitio
más elegante que he visto por aquí cerca. -
Pasan una noche única. Llena de risas y diversión. Hablan, rien, beben.
Despues de unas cuantas botellas de vino comienzan a ir los dos un poco
borrachos. Deciden ir a tomar una copa mas a un local no muy lejos y seguir con
la charla sin sentido que estaban teniendo.
-Oye…
¿No te he dicho nunca que estas super sexy con una toalla solo? –Giselle le da
un trago a su copa mientras lo mira divertida -¿Si? Pues no me lo habías dicho
–sonríe Gabriel un poco rojo. –Pues ya lo sabes- Giselle se acerca mas a el y
lo mira fijamente a los ojos, se muerde el labio y Gabriel capta el mensaje.
Hoy esta deslumbrante en todos los sentidos. No sabe que colonia lleva puesta
hoy pero esa colonia tan dulce lo deja extasiado. Le acaricia la cara
lentamente mientras la observa. Sus ojos claros brillan bajo los focos. Es preciosa.
Desliza sus dedos cuidadosamente por su rostro, desde los mechones de detrás de
la oreja hasta los pequeños lunares de la frente.
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