Un escalo frio le recorre la espalda a Giselle. Se incorpora del sofá y
aprecia que la ventana esta abierta y que se encuentra sola en la casa. Se
levanta y se lava la cara. Tiene los ojos hinchados y ojeras. No quiere mirarse
mucho al espejo así que decide desayunar algo, mientras tanto, escribir algún
sueño mas en aquel bote que anoche dejo Gabriel junto a la entrada. Coge un
bolígrafo y escribe.
Un puñetazo tras otro hace que Gabriel se encarnice más, los demás lo
observan con diversión. Estan viendo a una verdadera bestia. En ese momento
es cuando se da cuenta. Tras los
griteríos de alrededor y los silbidos de sus amigos. Le está pegando a un
simple novato. Gabriel se retira del cuadrilátero dejando los guantes a un
lado. Escupe el seguro y corre a ducharse. Así, por mucho que le pegue a mil
sacos o a mil novatos, no se calmará.
-Tío. Tienes que pelarte -¿Qué? –Gabriel pasa su mano por las
ondulaciones cobrizas con pena –Si. Ya sabes que nos queda un mes apenas. -¿Ya?
¿Tan pronto? –se detiene a mirar la cabeza de su amigo. Tiene el pelo rapado al
1 y un repelus le recorre el cuerpo. No quiere cortarse el pelo, pero tampoco
quiere irse a ningún lado –Vale. –Contesta seco. De repente el tiempo se le ha
venido de golpe encima. Recorre los pasillos para sacar las cosas de su
taquilla y comprueba en los corchos de la pared que , efectivamente, quedan
algo más de 20 días para partir.
Llega a casa agotado, como casi siempre. Giselle está concentrada
dibujando. Observa el bote encima del mueble, esta casi lleno. -Valla, casi lo
has llenado tu sola en un día. Eso es muy bueno –ambos se sonríen y Gabriel
escribe: "Necesito tiempo para saber lo que siento y si valió la pena todo esto".
Lo dobla varias veces y lo guarda dentro del bote. Se quita la chaqueta azul
marina y se sienta junto a ella en el sofá. Esta pensativa, mirándolo
fijamente, hace unos días ,quizá se hubiera aterrado o cabreado de que lo
mirara tan profundamente, pero ahora, le da exactamente igual. -¿Puedo
dibujarte? -¿Dibujarme? Bueno, lo que quieras pero… ¿Qué hago? –Nada, no hagas
nada. Solo mantente quieto. Vas a ser mi modelo a partir de ahora –le saca la
lengua mientras se cruza de piernas junto a él. Aprovecha tan corta distancia
para observarlo mejor. –Los modelos están sobrevalorados, hay chicos mucho más
guapos en la realidad sin tener que salir en la tele - Cierto, estas tu aquí,
enfrente mía sin que me hayas derretido por tus encantos –Lo mismo digo- sonríe
–Pero no te he derretido porque no he querido eeh que conste. Giselle dibuja
detenidamente trazo tras trazo cada parte de su cara. Cada facción y cada
musculo. Es perfecto, al igual que se percibe en el dibujo.
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