Fruto de mi mente un poco enlocuente .Mis paranoias son indescriptibles .Abre tu mente al leer cada palabra salida de mi corazon .No intentes enterdeme ,soy demasiado extraña y me encanta .Dedicate a vivir .Disfruta de la vida y de los momentos buenos ,solo quedate con la leccion que conseguistes aprender de los momentos pesimos .

lunes, 29 de abril de 2013

16.


Pasan una noche agradable. Ya es tarde y el vino a comenzado a surgir efecto. A Gabriel se le nubla un poco la vista y a Giselle comienza a entrarle los calores. –Sera mejor que nos vallamos a casa ¿no? –dice Gabriel abrochándose bien la chaqueta al salir del restaurante. -¿A tu  casa? No no no. Vamos a tomarnos una mas –Le coge de la mano y lo lleva caminando lentamente hasta un bar unas calles mas alla del restaurante. Un local pequeño y en la intimidad, perfecto para tomarse una copa mas, relajados. Toman asiento en una mesa al fondo y piden un par de cubatas –Empiezas fuerte-Claro. Necesito ahogar mis penas - ¿Y tu familia? –corta rápido el silencio Gabriel. –Mi familia esta en Valencia. A unos cuantos km de distancia. No quiero preocuparlos por nada, decidí venirme aquí a trabajar y me enamore… -Su voz poco a poco desaparece y mira al suelo. –Si no quieres hablar del tema… Lo comprendo – Le coge la mano. No sabe muy bien si es mas por el alcohol o porque de verdad le este cogiendo aprecio a Giselle pero sabe que necesita desahogarse. – No. Quiero contártelo todo.- Lo mira fijamente a los ojos y asi se quedan un buen rato hasta que la camarera, con una falda que poco le tapa y un corse apretado les sirve los cubatas. –El era todo lo que yo podía querer… -Dice con pena – Pero bueno. El pasado ya no volverá. –Una lagrima cae por su mejilla, se la seca con la yema de sus dedos esperando a que Gabriel le diga algo y se bebe de un trago medio vaso de tubo.

-Valla… -El agacha la cabeza, no sabe que decir en esas situaciones- Yo… Sinceramente no me he enamorado de nadie nunca. Ni quiero hacerlo –Es algo precioso pero a veces doloroso –Ya. Por eso mismo, no quiero hacer daño a nadie. Dentro de un año me iré y no se si volveré –Las palabras le entristecen aunque va un poco pedo como para pensar mucho. –No te preocupes, se que soy una carga. No me conoces de nada y tienes que cargar conmigo. Dentro de poco terminare de encontrarme un piso y buscare un trabajo mas serio. Te lo prometo.

Dejan la conversación y de acuerdo los dos con que ya han bebido suficiente abandonan el local y regresan a casa. Han ido en silencio todo el camino, uno al lado del otro, oyendo solo los pasos de ellos mismos en las solitarias calles. Suben las escaleras hasta el segundo piso. Gabriel saca las llaves de su chaqueta pero antes de abrir del todo se detiene –Giselle- Quiero que sepas que no eres una carga. Si no encuentras casa… No importa que te quedes aquí unos meses mas, enserio, estoy encantado de ver algo diferente en mi casa. Algo que no sea la soledad de mi alma. –El mismo se extraña de sus propias palabras pero se ha quedado agusto abriéndose así. Tal vez sea el alcohol el causante pero le da igual en esos momentos ¿Se estará volviendo mas blando? Ella sonríe dulcemente y se queda mirando fijamente su rostro, se acerca un poco y se pone de puntillas para verlo mejor. Cierra los ojos y apenas sin darse cuenta sus labios se están rozando.

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