Bajan por las escaleras de aquel metro que tantas veces
Gabriel visita .Giselle siente un escalofrío recorrerle todo el cuerpo. Las
imágenes de aquella noche aparecen atropelladas en su mente. Gabriel la nota
distraída, un poco empanada y la coge del brazo para que no se pierda –Perdone-
llama al guarda de seguridad. No sabe su nombre pero lo recuerda.Tiene los
turnos divididos por semanas, una semana le toca de noche y otra por la mañana.
Es un hombre alto, con entradas y una perfecta barriga cervecera la cual hace
que el 5 boton de su camisa azul este sufriendo. Dando la sensación de que en
cualquier momento dejara de resistirse y estallara. -¿Han encontrado un movil?
–Gabi mira a Giselle, que se mantiene a unos pasos por detrás de él vergonzosa
y con la vista perdida en las vías. –Pues hay de todo muchacho –Frunce el ceño,
parece que Gabriel no le ha causado muy buena sensación, pero es normal, el
suele causar una mala impresión en la gente. Busca la mano de la muchacha y la
aprieta para que reaccione –Es un iphone blanco, señor, puede ser que lo
encontraran en las vías hace una semana o así- El hombre asiente y desfrunce el
ceño mostrando una sonrisa –Si, tenemos un iphone blanco señorita, espérense un
momento- El hombre desaparece unos instantantes y regresa a los pocos minutos
con un Iphone blanco, reluciente. Lleba unos arañazos en las esquinas pero por
lo demás, el movil esta perfecto. –Muchas gracias señor –la chica le dedica una
sonrisa dulce y el hombre le guiña un ojo. –Por cierto. –Los vuelve a detener.
–Tambien han encontrado unas llaves, cerca del movil la misma noche. No se si
esto os pertenecerá pero… - el hombre le tiende la llave en la mano a Giselle y
esta con una sonrisa mayor le da mil gracias. Gabriel mira expectante la
escena. Es increíble. Giselle puede conseguir con una sonrisa lo que el
consigue con miles de advertencias y amenazas.
Salen de aquel lugar, ella aun ilusionada por la llave y su
movil -¿Sabes que abren esas llaves? Pregunta curioso. –Pues, aun no me acuerdo
muy bien, pero a lo mejor son las llaves de mi casa. –El sonríe a recordar la
escena anterior. Ultimamente, esta sonriendo mas de lo que había hecho antes.
–Bueno, dice ella tras guardarse en los bolsillos el botín –Ahora, te toca
hablar a ti.
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