Llega agotado, tras caminar un par de calles, al fin en
casa. Gabriel deja la bolsa de entrenamiento en la entrada y tras saludar a
Giselle se tumba en la cama. Montez tenía razón, tal vez se haya machacado
mucho con un simple saco de boxeo pero, le encantaba la sensación de imaginar
que ese saco era alguien.
Giselle se asoma cuidadosamente de puntillas a la puerta de
la habitación. Cree que se ha quedado durmiendo así que, tras comprobar que si,
pasa sigilosamente al interior del cuarto. Es una habitación simple. Con un
espejo grande, una cama y un armario empotrado. Tiene un mueble con cajones
junto al espejo. Un olor a colonia de hombre la envelesa momentáneamente. Esta
tumbado en la cama boca abajo, con los brazos metidos por debajo de la
almohada. La figura de su amigo le recuerda mucho a la de algún modelo de
colonias. -¿Podría serlo? –Giselle fantasea un rato observando la espalda
desnuda de el chico. Lleba un tatuaje en esta , “Guerrero de la libertad”
.Sonríe tras ver el tatuaje. Un pequeño hormigueo le recorre el cuerpo. Se
imagina a un chico duro, al que la vida no le ha sonreído precisamente y le
fascina cada vez más. Gabriel se mueve y Giselle sale rápidamente de la
habitación. ¿Por qué se a detenido a observarlo? No lo sabe muy bien, tenia
curiosidad, simplemente curiosidad o eso quiere creer.
-¡¿Quieres matarme de hambre?¡ -dice mientras registra el
frigo -¿Eh? –Me vas a tener a dieta como los conejos –refunfuña Giselle –Aquí
solo hay zanahorias y pavo – Ah. Lo siento –Gabriel se rasca la cabeza con una
sonrisa de pillo –Si quieres esta noche te invito a cenar por ahí –Mmmm bueno
vale, si me invitas a cenar te lo perdono.- Le saca la lengua y registra entre
sus cosas. Algo chulo que ponerse esta noche. Gabriel, mientras tanto, se mete
en la ducha para arreglarse.
Tras elegir definitivamente unos vaqueros y una
camiseta de cuello vuelto Giselle entra al baño para lavarse los dientes y
empezar a vestirse. No cae en la cuenta de que Gabriel esta dentro duchándose.
Abre la puerta con naturalidad y lo que sus ojos divisan en primer lugar es al
chico. Las gotas de agua resbalan desde su cabeza a todo su cuerpo. Giselle se
muerde el labio nerviosa pero a la misma vez extremadamente atraída, el físico
de su amigo es… Espectacular. No hay ni un solo musculo que no este
perfectamente definido en su cuerpo. Parece como si lo hubieran esculpido,
fibra tras fibra. –Ui. Perdon. No sabia que… -Giselle comienza a ponerse roja ,
en esos instantes saldría corriendo y no le volvería a dirigir la palabra pero,
no lo hace, está de pie, enfrente de él. Gabriel rápido coge una toalla y se la
ata por la cintura –No pasa nada –dice el avergonzado –Debería haber echado el
pestillo –Ambos se quedan mirando fijamente a los ojos, aunque la mirada de
Giselle de vez en cuando baja por su pecho. Esta vez si, tras mirarlo una vez
mas abandona el cuarto de baño avergonzada y excitada.
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