-¿¡Qué?! ¿Me estas
tomando el pelo? –Dice Hector con las manos en la cabeza – No. No te estoy
tomando el pelo. Esta viviendo en mi casa una temporada, hasta que encuentre
casa… - Y… ¿Dónde duerme? –pregunta
curioso bajando su tono de voz para que no nos oiga nadie en el centro –Jaajaja
¿Por quién me tomas? – Me quito la
camiseta de entrenamiento y la meto en mi taquilla –Nene, estas muy bueno. Eres
un tio musculoso, con años de abstinencia y de seriedad absoluta en ese aspecto
y derrepente metes a una tia, en tu casa… Un poco sospechoso ¿no? –Sonríe
ampliamente dejando ver una fila de dientes relucientes en su rostro negro –
Bueno… Sospechoso, yo diría mas bien que tu eres un mal pensado. Sabes que no
hare nada. No hasta irme a la guerra. – Ya. Claro. Ahora me diras que un tio
como tu, con 26 años no hara nada. Estará de año sabático –No quiero enamorarme
Hector
Varias veces he hablado de este tema con Hector, el me
entiende pero no me comprende. Dice que si él fuera yo, las chicas no me
faltarían nunca y mi “hombría ” como el dice estaría bien servida.
Me miro una vez mas al espejo. No entiendo porque esta tan
convencido Hector la verdad. Mis ondulaciones cobrizas se alborotan tras mis
orejas. Una pequeña cicatriz marca mi mandíbula. No e tenido novia desde hace
años. Casi puedo asegurar que mi última
novia fue hace 5 años, si la mente no me falla.
Oigo el clik del raton de mi ordenador varias veces en el
salón. Es Giselle, buscando piso. - ¿Qué, hay suerte con alguno? –No, la verdad
es que no. Esto es una desesperación –Se hace un pequeño moño improvisado con
sus cabellos dorados y ondulados. Ahora que han pasado los días y que las
marcas del accidente se han ido esfumando poco a poco de su cuerpo puedo
criticar mejor que, es una chica guapa. Delicada en su expresión y sus gestos.
Con todo lo que hace recuerda a una pequeña muñeca de porcelana. –Oye –Me interrumpe de mi análisis critico.
Haciendo que casi ruborice. ¡Me ha pillado mirándola embobado¡ -Vivimos juntos…
Eres super amable conmigo pero eres un hombre joven y muy guapo ¿no tienes
novia ni nada? –No . –Respondo rotundo –Vale vale –se pone vergonzosa y agacha
la mirada mientras aparta el ordenador y lo deja en la mesita –Lo siento por ser
tan rotundo pero no me gusta hablar de novias ni nada de eso. Otra vez me hace
recordar, no puedo cogerle cariño, no quiero hacerle daño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario